El camello a quien le gustan las ramas espinosas
Argüir que un hombre materialista puede ser feliz, carece de sentido. Ninguna criatura materialista —ya sea el gran Brahmā o una insignificante hormiga— puede ser feliz. Todo el mundo trata de hacer un plan permanente en aras de la felicidad, pero las leyes de la naturaleza material hacen que todo el mundo fracase. Por lo tanto, el mundo materialista se denomina la región más oscura de la creación de Dios. Sin embargo, los infelices materialistas pueden salirse de él simplemente con desearlo. Desafortunadamente, son tan necios, que no quieren escaparse. Debido a eso, se dice que se asemejan al camello,…