El Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma de todas las entidades vivientes, conoce muy bien el corazón de todos. Él siente una inclinación especial hacia los devotos brāhmaṇas. Al Señor Kṛṣṇa también se le llama brahmaṇyadeva, lo cual significa que los brāhmaṇas Lo adoran. Por lo tanto, se entiende que un devoto que está plenamente entregado a la Suprema Personalidad de Dios ya ha adquirido la posición de un brāhmaṇa. Sin convertirse en un brāhmaṇa, uno no puede acercarse al Brahman Supremo, el Señor Kṛṣṇa. Kṛṣṇa está especialmente interesado en eliminar el sufrimiento de Sus devotos, y Él es el único refugio de los devotos puros.
El Señor Kṛṣṇa estuvo conversando durante mucho tiempo con Sudāmā Vipra acerca de su asociación pasada. Entonces, simplemente para disfrutar de la compañía de un viejo amigo, el Señor Kṛṣṇa comenzó a sonreír y preguntó, “Mi querido amigo, ¿qué Me has traído? ¿Te ha dado tu esposa algún alimento delicioso para Mí?” Mientras se dirigía a Su amigo, el Señor Kṛṣṇa lo miraba y sonreía con gran amor. Continuó: “Mi querido amigo, seguramente has traído alguna ofrenda para Mí desde tu hogar.”
El Señor Kṛṣṇa sabía que Sudāmā dudaba en ofrecerle el insignificante arroz partido que, en realidad, no era apropiado para que Él lo comiera, y comprendiendo la mente de Sudāmā Vipra, el Señor dijo, “Mi querido amigo, ciertamente Yo no necesito nada, pero si Mi devoto Me da algo como una ofrenda de amor, aunque sea algo muy insignificante, lo acepto con gran placer. Por otro lado, si una persona no es devota, aunque pueda ofrecerme cosas muy valiosas, no me gusta aceptarlas. En realidad, Yo solo acepto aquello que se Me ofrece con devoción y amor; de lo contrario, por muy valiosa que sea la cosa, no la acepto. Si Mi devoto puro Me ofrece incluso las cosas más insignificantes–una pequeña flor, un pequeño trozo de hoja, un poco de agua–pero satura la ofrenda de amor devocional, entonces no solo acepto gustosamente esa ofrenda, sino que la como con gran placer.”
El Señor Kṛṣṇa aseguró a Sudāmā Vipra que estaría muy complacido de aceptar el arroz partido que había traído de su hogar; sin embargo, debido a su gran timidez, Sudāmā Vipra dudaba en ofrecérselo al Señor. Pensaba, “¿Cómo puedo ofrecerle cosas tan insignificantes a Kṛṣṇa?”, y simplemente inclinó la cabeza.
El Señor Kṛṣṇa, la Superalma, conoce todo lo que hay en el corazón de todos. Conoce la determinación y las necesidades de cada persona. Por lo tanto, sabía la razón por la cual Sudāmā Vipra había ido a verlo. Sabía que, impulsado por la extrema pobreza, había ido allí a petición de su esposa. Considerando a Sudāmā como Su muy querido compañero de clase, sabía que el amor de Sudāmā por Él como amigo jamás había estado contaminado por ningún deseo de beneficio material. Kṛṣṇa pensó, “Sudāmā no ha venido a pedirme nada, pero, obligado por la petición de su esposa, ha venido a verme simplemente para complacerla.” Por lo tanto, el Señor Kṛṣṇa decidió que daría a Sudāmā Vipra una opulencia material mayor de la que incluso el Rey del cielo podría imaginar.
Entonces arrebató el paquete de arroz partido que colgaba del hombro del brāhmaṇa pobre, envuelto en una esquina de su manto, y dijo, “¿Qué es esto? ¡Mi querido amigo, Me has traído un delicioso arroz partido!” Animó a Sudāmā Vipra diciendo, “Considero que esta cantidad de arroz partido no solo Me satisfará a Mí, sino que satisfará a toda la creación.” De esta declaración se entiende que Kṛṣṇa, siendo la fuente original de todo, es la raíz de toda la creación. Así como al regar la raíz de un árbol el agua se distribuye inmediatamente a todas las partes del árbol, de la misma manera, una ofrenda hecha a Kṛṣṇa, o cualquier actividad realizada para Kṛṣṇa, debe considerarse la obra de mayor beneficio para todos, porque el beneficio de tal ofrenda se distribuye por toda la creación. El amor por Kṛṣṇa se distribuye a todas las entidades vivientes.
Mientras el Señor Kṛṣṇa hablaba con Sudāmā Vipra, comió un bocado de arroz partido de su paquete y, cuando intentó comer un segundo bocado, Rukmiṇīdevī, que es la diosa de la fortuna misma, detuvo al Señor sujetándole la mano. Después de tocar la mano de Kṛṣṇa, Rukmiṇī dijo, “Mi querido Señor, este único bocado de arroz partido es suficiente para hacer que quien lo ofreció se vuelva muy opulento en esta vida y continúe siendo opulento en la próxima. Mi Señor, Tú eres tan bondadoso con Tu devoto que incluso este único bocado de arroz partido Te complace enormemente, y Tu placer asegura al devoto opulencia tanto en esta vida como en la siguiente.” Esto indica que cuando se ofrece alimento al Señor Kṛṣṇa con amor y devoción, y Él Se complace y lo acepta de Su devoto, Rukmiṇīdevī, la diosa de la fortuna, queda tan profundamente agradecida al devoto que tiene que ir personalmente al hogar del devoto para convertirlo en el hogar más opulento del mundo. Si uno alimenta suntuosamente a Nārāyaṇa, la diosa de la fortuna, Lakṣmī, se convierte automáticamente en huésped de su casa, lo que significa que su hogar se vuelve opulento. El erudito brāhmaṇa Sudāmā pasó aquella noche en la casa del Señor Kṛṣṇa y, mientras estuvo allí, sintió como si viviera en el planeta Vaikuṇṭha. En realidad estaba viviendo en Vaikuṇṭha, porque allí donde viven el Señor Kṛṣṇa, el Nārāyaṇa original, y Rukmiṇīdevī, la diosa de la fortuna, no es diferente del planeta espiritual, Vaikuṇṭhaloka.
El erudito brāhmaṇa Sudāmā no parecía haber recibido nada sustancial del Señor Kṛṣṇa mientras estuvo en Su casa y, sin embargo, no Le pidió nada al Señor. A la mañana siguiente partió hacia su hogar, pensando siempre en la recepción que Kṛṣṇa le había ofrecido, y de ese modo quedó absorto en la bienaventuranza trascendental. Durante todo el camino a casa simplemente recordaba los tratos del Señor Kṛṣṇa y se sentía muy feliz de haber visto al Señor.
El brāhmaṇa comenzó a pensar de la siguiente manera: “Es de lo más placentero ver al Señor Kṛṣṇa, que está consagrado a los brāhmaṇas. ¡Cuánto ama la cultura brahmínica! Él es el Brahman Supremo Mismo y, sin embargo, corresponde con los brāhmaṇas. También respeta tanto a los brāhmaṇas que estrechó contra Su pecho a un pobre brāhmaṇa como yo, aunque nunca abraza contra Su pecho a nadie excepto a la diosa de la fortuna. ¿Cómo puede haber alguna comparación entre yo, un pobre brāhmaṇa pecador, y el Señor Supremo Kṛṣṇa, que es el único refugio de la diosa de la fortuna? Y, sin embargo, considerándome un brāhmaṇa, me abrazó con sincero placer entre Sus dos brazos trascendentales. El Señor Kṛṣṇa fue tan bondadoso conmigo que me permitió sentarme en el mismo lecho donde descansa la diosa de la fortuna. Me consideró Su verdadero hermano. ¿Cómo puedo corresponder a la deuda que tengo con Él? Cuando estaba cansado, Śrīmatī Rukmiṇīdevī, la diosa de la fortuna, comenzó a abanicarme, sosteniendo en su propia mano el abanico cāmara. Ella nunca consideró su exaltada posición como la primera reina del Señor Kṛṣṇa. Recibí el servicio de la Suprema Personalidad de Dios debido a Su gran respeto por los brāhmaṇas, y al masajearme las piernas y alimentarme con Su propia mano, ¡prácticamente me adoró! Aspirando a elevarse a los planetas celestiales, alcanzar la liberación, obtener toda clase de opulencias materiales o alcanzar la perfección en los poderes del yoga místico, todos los habitantes del universo adoran los pies de loto del Señor Kṛṣṇa. Sin embargo, el Señor fue tan bondadoso conmigo que ni siquiera me dio un centavo, sabiendo muy bien que soy un hombre sumido en la pobreza que, si obtuviera algo de dinero, podría envanecerse y volverse loco tras la opulencia material y así olvidarse de Él.”
La afirmación del brāhmaṇa Sudāmā es correcta. Un hombre común que es muy pobre y ora al Señor pidiendo una bendición de opulencia material, y que de alguna manera u otra llega a volverse rico en cuanto a opulencia material, inmediatamente olvida su obligación para con el Señor. Por lo tanto, el Señor no ofrece opulencia a Su devoto a menos que el devoto se encuentre completamente desamparado. Más bien, si un devoto neófito sirve al Señor con mucha sinceridad y al mismo tiempo desea opulencia material, el Señor evita que la obtenga.
Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda » Kṛṣṇa La Suprema Personalidad de Dios Volumen 2 » Capítulo 26: El Brāhmaṇa Sudāmā es Bendecido por el Señor Kṛṣṇa
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Por Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda
Fundador y Actual Ācārya (maestro espiritual iniciador) del movimiento Hare Krishna
“Si me marcho, no hay causa de lamentación. Siempre estaré con ustedes a través de mis libros y mis ordenes. Siempre permaneceré con ustedes de esa forma.”
(Mayo 5, 1977)
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