Mientras Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura vivía en Purī, se le dio la tarea de sofocar la perturbación causada por un yogī místico que afirmaba ser una encarnación de Mahā-Viṣṇu. Este yogī era llamado por el nombre de Bisakisen y estableció un templo en la selva cerca de la aldea de Śārdāipur. Exhibía muchos poderes místicos y numerosas personas acudían a servirle.
Uno de los anteriores Ācāryas en la Sampradāya Gauḍīya Vaiṣṇava llamado Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura fue el pionero en comenzar un programa para difundir la Conciencia de Kṛṣṇa por todo el mundo. Era un predicador muy poderoso, un prolífico escritor de filosofía vaiṣṇava y un devoto puro del Señor Kṛṣṇa.
(Para aquellos que no han escuchado acerca de Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura, él es el guru de Śrīla Gaurakiśora Dāsa Bābājī, quien es el guru de Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura, quien es el guru de Śrīla A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda.)
Lo que sigue es una historia verdadera tomada de la biografía de Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura.
Mientras Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura vivía en Purī, se le dio la tarea de sofocar la perturbación causada por un yogī místico que afirmaba ser una encarnación de Mahā-Viṣṇu. Este yogī era llamado por el nombre de Bisakisen y estableció un templo en la selva cerca de la aldea de Śārdāipur. Exhibía muchos poderes místicos y numerosas personas acudían a servirle.
Bisakisen pertenecía a una secta desviada de seguidores del Señor Caitanya llamada Atibārīs. Este grupo había falsificado libros que predecían la aparición de Caitanya una vez más. Algunas personas de mente malvada de este grupo intentaban imitar al Señor Kṛṣṇa, o a Balarāma, o al Señor Caitanya, o a Brahmā. En los libros falsificados del grupo Atibārī se predecía que habría una batalla el día 14 de Caitra (marzo-abril) y que entonces Mahā-Viṣṇu revelaría Su forma de cuatro brazos. Esta noticia fue difundida en las aldeas. El yogī Bisakisen envió una circular anunciando que Bhagavān Mahā-Viṣṇu, quien había descendido como Bisakisen, liberaría a India de las manos de los europeos matándolos a todos. (India estaba entonces gobernada por los británicos.) También comenzó a exhibir diversos milagros para impresionar a la gente. Se sentaba erguido frente a un fuego y saltaba dentro de las llamas por algún tiempo y luego regresaba a una posición erguida sin sufrir daño. Podía leer las mentes de las personas, curar instantáneamente a personas enfermas y manifestar fuego desde su cabeza. Para aquellos que carecían de conocimiento acerca de las diversas prácticas yóguicas mediante las cuales se obtienen siddhis o poderes místicos, estos acontecimientos parecían extraordinarios, incluso divinos. Sin embargo, para un estudiante serio de yoga como Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura, tales poderes eran simplemente una insignificante exhibición de poder material adquirido mediante austeridad, sin verdadera espiritualidad. Incluso hasta el día de hoy en India, personas inescrupulosas que realizan severas penitencias adquieren estos poderes mágicos simplemente para obtener una gran cantidad de seguidores y explotar a sus seguidores de mente simple para obtener ventajas materiales. Sus ingenuos seguidores a menudo llegan a convencerse de la divinidad de tales sinvergüenzas y los adoran como a Dios.
Dos de los asociados de Bisakisen se hacían pasar por el Señor Brahmā y el Señor Śiva. Viviendo en la selva, no lejos de Bhuvaneśvara, Bisakisen estableció un templo usando fondos que ciertos reyes intimidados de Orissa habían enviado a petición suya. Algunos de los reyes y aldeanos incluso enviaban mujeres para su placer cuando él anunciaba que realizaría una danza rāsa en la cual exhibiría su suprema autoridad y poder sobre todas las mujeres. Cuando realmente tuvo relaciones sexuales con las esposas de prominentes ciudadanos de una ciudad de Orissa llamada Bringarpur, esto creó un gran clamor entre los esposos y otros líderes de allí, y ellos llevaron su caso ante los funcionarios del gobierno.
El señor Ravenshaw, el Comisionado Distrital inglés, estaba en ese tiempo a cargo de la división de Orissa del Gobierno Nacional Británico-Indio. Después de escuchar a los líderes de Bringarpur, decidió encomendar el caso a Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura para una investigación exhaustiva. El caso era muy delicado. Bisakisen había reunido un gran número de simpatizantes y era visto como una amenaza potencial para la seguridad de la región, posiblemente capaz de fomentar una revolución local.
El Ṭhākura partió junto con el Superintendente Distrital, el Jefe de Policía y algunos agentes. En la tarde, justo al atardecer, el Ṭhākura entró en la selva donde el yogī se estaba quedando, cerca de la aldea de Śāradāipur. Encontró a muchas personas sentadas con el yogī. Muchas personas enfermas habían venido para ser curadas por él y lo glorificaban como una encarnación de Dios. A la llegada del Ṭhākura, el yogī se levantó de su trono y le preguntó: “Oh babu, sé que usted es bengalí y magistrado. ¿Por qué ha venido aquí en esta noche oscura?”
Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura respondió: “He venido a verlo”. Entonces Bisakisen replicó: “Siendo así, por favor siéntese y escuche mis enseñanzas.
Yo soy Mahā-Viṣṇu. Surgiendo del océano de leche, he venido a este lugar, y muy pronto destruiré a todos los europeos, incluyendo al Rey de Inglaterra. He proclamado esto en todas partes.” Después de decir esto, Bisakisen le dio al Ṭhākura una hoja de palma que tenía escrita en forma poética exactamente la misma cosa que acababa de decir. Exhibiendo sus poderes místicos, el yogī comenzó a describir todo acerca de Ṭhākura Bhaktivinoda en detalle, mencionando su nombre, misión, etc., y le advirtió que no intentara interferir con él. También reveló que sabía completamente acerca de los hombres que el Ṭhākura había traído consigo y que estaban escondidos entre los árboles. El Ṭhākura no quedó impresionado y le preguntó al yogī: “Si usted es Mahā-Viṣṇu, entonces ¿por qué permanece en esta selva y no en Purī, donde reside Śrī Jagannātha Deva?”
El yogī respondió arrogantemente: “Yo soy personalmente el Señor Supremo. No hay Dios en Purī. Ese supuesto Dios, Jagannātha, es meramente un gran bloque de madera. Śrī Caitanya fue Mi amado devoto y nuevamente haré de India el reino de los hindúes. Por esta razón estoy viviendo en la selva. Sé que usted es un excelente juez y también un buen devoto. Cuando el reino hindú sea nuevamente establecido, le daré una muy buena posición en el gobierno. Lo haré gobernador de todo el estado de Orissa.”
Entonces Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura respondió gravemente: “La diminuta entidad viviente nunca puede convertirse en Dios. Rāvaṇa, Hiraṇyakaśipu, Śiśupāla, Dantavakra y muchos otros que cayeron bajo la influencia de esta mentalidad arrogante fueron todos destruidos.”
El yogī, para impresionar al Ṭhākura con su poder, hizo venir ante él a muchas personas con enfermedades incurables y en un momento las sanó. Una persona sufría una herida causada por una lanza. El yogī lo puso bajo su control y produjo algunas cenizas que untó sobre la herida. Inmediatamente el hombre herido quedó sano y libre de dolor. El Ṭhākura no se conmovió, viendo correctamente al yogī como un ofensor al Señor, usando poderes dados por Dios para su propio engrandecimiento personal. Dejando algunos espías para vigilar al yogī, el Ṭhākura pasó la noche en una tienda en Śāradāipur. El yogī debía ser arrestado, pero primero se necesitaba hacer una investigación adicional. Al día siguiente el Ṭhākura viajó a las aldeas de la región para recoger informes de la gente. En algunas aldeas escuchó alabanzas, pero otros estaban enojados por los asuntos del yogī con mujeres casadas y estaban ansiosos de que esta fiebre de atracción hacia el yogī pudiera extenderse a las mujeres de sus propias aldeas y resultar en escándalo y humillación.
Posteriormente, el Ṭhākura dio la orden de arrestar al yogī, y viendo temerosos a sus hombres, personalmente los dirigió, llevando consigo a dos inspectores de policía, un superintendente de policía y más de cien policías armados. Llegaron en las primeras horas de la mañana.
Un fuego sacrificial ardía frente a Bisakisen y mucho más de mil seguidores estaban presentes. Muchos ofrecían oraciones al yogī. El Ṭhākura y los policías aparecieron en el perímetro de la multitud. Cuando los seguidores del yogī vieron a los policías con turbantes rojos, armados con rifles y bayonetas, muchos de ellos comenzaron a huir. La noticia fue rápidamente difundida a las aldeas de que el Gobierno había enviado un ejército para arrestar al avatāra de Dios. Bisakisen permaneció sentado observando todo esto calmadamente. Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura se acercó a él. Hubo un breve silencio. “Babu, ¿qué significa todo esto?”, preguntó el yogī con aparente serenidad.
“Han venido para llevarlo. Es la orden del gobernador que usted sea llevado a Purī”, respondió el Ṭhākura.
El yogī respondió duramente: “¿Quién es este gobernador? Yo soy el rey, porque soy la Suprema Personalidad de Dios y amo de todos los universos. No me inclino ante nadie. ¡Veamos quién es capaz de llevarme de este lugar!”
“Si usted no va pacíficamente, estaremos obligados a llevarlo por la fuerza”, respondió el Ṭhākura severamente.
Enfureciéndose, el yogī gritó: “¡Les ordeno que abandonen inmediatamente este lugar! ¡Veamos quién tiene el poder de llevarme!” Diciendo esto, el yogī sacudió violentamente su cabeza, tras lo cual cientos y cientos de llamas ardientes como serpientes de fuego comenzaron a salir volando de sus mechones enmarañados. Los ojos del yogī entonces se volvieron rojos y chispas de fuego salieron disparadas de ellos. Viendo esto, la fuerza policial quedó aterrorizada y retrocedió apresuradamente.
“¡Bisakisen!”, declaró el Ṭhākura, “Puede mostrarnos tanta magia como quiera y ciertamente no lo olvidaremos. Sin embargo, usted es un ofensor a los pies del Señor Supremo. Aunque usted es una insignificante entidad viviente, está proclamándose Dios, pero en realidad desprecia a Dios. Además, usted es un rebelde. Debe ir a Purī, donde será juzgado.”
El yogī gritó: “¡No iré! Mi poder permanece, por lo tanto, ¡váyanse!”
Ṭhākura Bhaktivinoda ordenó a cuatro agentes de policía traer una carreta de bueyes de la aldea cercana. Mientras esperaban la carreta, el Ṭhākura predicó al airado yogī: “Debe abandonar su mentalidad ilusoria y admitir su imperfección. Sus poderes místicos son muy insignificantes en comparación con las opulencias de la Suprema Personalidad de Dios y la grandeza de los devotos del Señor. Le ruego que comprenda correctamente esto al menos una vez.”
El yogī reaccionó como una serpiente pisoteada: “Obviamente usted no sabe quién soy. Si yo, aunque sea una vez, enciendo el fuego de mi ira, los tres mundos arderán hasta convertirse en cenizas, pero debido a que soy muy bondadoso con el universo, no lo hago.”
Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura comenzó a reír. “Acchā”, dijo, “vamos a Purī. Cuando lleguemos allí puede exhibir el fuego de su ira.” Para ese momento la carreta de bueyes había llegado.
Viendo que no había salida de su situación, el yogī subió a la carreta, pero antes de hacerlo anunció al Ṭhākura: “Es la palabra del devoto la que el Señor Supremo protege, por lo tanto solamente voy a Purī para proteger su palabra de que me llevaría allí.”
En el camino hacia Purī, el Ṭhākura comenzó a redactar su juicio del caso hasta ese momento. Mientras el Ṭhākura escribía, el yogī comenzó a exhibir sus poderes místicos desde la parte trasera de la carreta. El Ṭhākura los observó pero permaneció firme. Al llegar a Purī, el yogī fue puesto en confinamiento solitario hasta el juicio. Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura puso a treinta y seis agentes musulmanes y setenta y dos policías de Cuttack a cargo de vigilar su celda día y noche. Luego partió para arrestar al falso Brahmā y Śiva, quienes posteriormente alegaron que habían sido forzados a asumir sus respectivos papeles por Bisakisen. Fueron procesados por el señor Taylor, quien era el Oficial de Subdivisión en Koḍa.
Bisakisen ayunó tanto de comida como de agua y no durmió en absoluto. Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura le rogó repetidamente que comiera y le dio muchas valiosas instrucciones espirituales, pero Bisakisen no quiso escucharlo. Durante el período previo al juicio, muchas personas de Orissa hicieron una colecta y contrataron a un abogado para defender a Bisakisen en la corte.
El juicio duró dieciocho días. Se llevó a cabo en el tribunal distrital de Purī. Casi mil seguidores y simpatizantes del yogī se reunieron fuera del tribunal durante el juicio, gritando sus demandas por la liberación del yogī. En el quinto día del juicio, la corte suspendió la sesión por ese día. Al finalizar las audiencias del sexto día, Bisakisen amenazó ominosamente al Ṭhākura: “Babu, debe desistir inmediatamente de procesarme o todo lo que tiene será destruido. Vaya ahora a su casa y vea qué desastre está ocurriendo allí.”
Cuando llegó a su hogar, encontró a su segunda hija, Kadambinī, de siete años, afligida por alguna enfermedad mortal y alta fiebre, perdiendo repetidamente la conciencia. Fuertes sonidos de lamentación llenaban la casa, pero el Ṭhākura no falló en su determinación, pues sabía que el Señor lo protegería de los insignificantes poderes del yogī. Muchos médicos vinieron a atender a su hija y para las ocho de la mañana ella estaba sana y jugando en el patio. La esposa del Ṭhākura, Śrīmatī Bhagavatī Devī, se volvió muy ansiosa por la seguridad de sus hijos y rogó a su esposo que dejara ir a Bisakisen antes de que destruyera a toda la familia. “Sí, dejemos que todos muramos”, respondió el Ṭhākura, “¡pero este sinvergüenza debe ser castigado!”
El Ṭhākura recuerda el período en su autobiografía: “Por todo Purī había disturbios. En ese tiempo la Escuela de Purī tuvo un incendio y toda la gente sospechaba de él. También en este tiempo Kadambinī cayó enferma con fiebre. Bisakisen, mediante su práctica de yoga, había obtenido de algún modo poderes yóguicos y yo obtuve muchas evidencias contra él. Durante veintiún días no comió ni bebió ni siquiera una gota de agua, pero no mostró ninguna debilidad y dio curas infalibles a muchas personas.”
En el decimoséptimo día del juicio, cuando la corte se levantó para el receso, Bisakisen se puso de pie y gritó violentamente al Ṭhākura: “¿Vio qué gran calamidad ocurrió en su casa el otro día? ¡Y aun así no entra en razón! ¿Cuándo podrá reconocerme como el Señor Supremo? ¡El día final de mi juicio será su muerte! ¿Cuál es el castigo para aquel que falta al respeto a un avatāra? ¡Veré cómo la Muerte se sienta en el asiento del juicio y da sus órdenes!”
Cuando Ṭhākura Bhaktivinoda regresó a casa en la tarde de ese día, se quitó sus ropas de corte y de repente sintió un agudo dolor en el lado derecho de su pecho. A medida que avanzaba la noche, el dolor aumentó. El Ṭhākura permaneció inquebrantable en su determinación, pero no estaba claro cómo sería capaz de entrar a la corte en tal condición para dar su juicio final. En la mañana el severo dolor persistía. Finalmente, alrededor de las 10 A.M., sintió una leve disminución del dolor y estuvo listo para escribir el juicio. No podía caminar y tuvo que ser llevado a su palanquín. En ese día final, mil de los seguidores del yogī se reunieron nuevamente frente al tribunal y crearon un terrible estruendo. Dentro, el juicio continuó. La decisión del Ṭhākura fue anunciada: “Bisakisen es hallado culpable de conspiración política contra el Gobierno Nacional Británico-Indio, así como contra el Gobierno Estatal de Orissa, y por lo tanto es sentenciado a dieciocho meses de prisión estricta y trabajos forzados.” Cuando la enorme multitud afuera recibió la noticia de la sentencia de Bisakisen, hicieron un tremendo alboroto y comenzaron a gritar al unísono: “¡Injusticia! ¡Injusticia!”
Bisakisen estaba siendo conducido fuera de la corte cuando de repente el Oficial Médico Distrital, el Doctor Walters, saltó sobre el sinvergüenza desde atrás y cortó su largo cabello con unas grandes tijeras. El oficial inglés había llegado a saber por sus estudios de yoga que los yogīs a menudo conservan sus poderes en el cabello. Tan pronto como los mechones enmarañados de Bisakisen fueron cortados, cayó al suelo desprovisto de todo poder e incapaz de caminar. El dolor en el cuerpo del Ṭhākura desapareció y el yogī fue retirado de la sala del tribunal en una camilla. Cuando sus seguidores vieron que “Dios” había sido vencido al cortarle el cabello, la mayoría de ellos lo abandonaron. Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura recuerda en su biografía: “Cuando su cabello fue cortado, sus seguidores dijeron que era un impostor y lo dejaron.”
El Ṭhākura caminó pacíficamente a casa. Bisakisen fue retenido en la cárcel de Purī durante tres meses y luego transferido a la prisión central de Medinipur. En 1873, mientras aún estaba en prisión, tomó veneno y murió. Después del surgimiento de Bisakisen hubo otras llamadas encarnaciones. En Yājpur, un “Brahmā” tomó el control del antiguo grupo de Bisakisen y fue castigado de manera similar, y en Khaṇḍagiri un “Balarāma” hizo su intento, pero también fue rápidamente frustrado. Así como Durvāsā Muni había intentado castigar al devoto puro Ambarīṣa Mahārāja pero fue él mismo castigado, un intento similar fue hecho contra Ṭhākura Bhaktivinoda, pero por la gracia del Señor fue completamente protegido y victorioso.
Fin de la Historia.

Por Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda
Fundador y Actual Ācārya (maestro espiritual iniciador) del movimiento Hare Krishna
“Si me marcho, no hay causa de lamentación. Siempre estaré con ustedes a través de mis libros y mis ordenes. Siempre permaneceré con ustedes de esa forma.”
(Mayo 5, 1977)
Únete al grupo de WhatsApp del Templo Virtual para profundizar más sobre este y otros temas de Conciencia de Krishna 👉 https://chat.whatsapp.com/G1Zub96aJVJG5Um3BiJ0FU
Debajo encontrarás el horario de los programas matutinos y vespertinos de la semana en nuestro Templo Virtual Hare Krishna.



