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La boca y la melena del Señor Nṛsiṁhadeva estaban salpicadas de gotas de sangre, y era imposible mirar directamente Sus fieros ojos llenos de ira. Lamiéndose la boca y adornado con un collar de intestinos sacados del abdomen de Hiraṇyakaśipu, la Suprema Personalidad de Dios, Nṛsiṁhadeva, parecía un león que acabara de matar un elefante.