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Tirobhāva (desaparición) de Śrīla Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja

16 agosto

EL PARAMAHAṀSA AVADHŪTA

Este artículo se basa en otros artículos que aparecieron previamente en la antigua revista Gauḍīya y en diversas declaraciones hechas por Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Ṭhākura y algunos de sus díscípulos.

Śrīla Vaṁśī Dāsa Bābājī Mahārāja apareció en la aldea de Majidpur, en el distrito de Mymansingh del actual Bangladesh, cerca de la ciudad de Jamalpur. Los nombres de los padres de Bābājī Mahārāja no son conocidos.

Bābājī Mahārāja llegó a Navadvīpa desde Bengala Oriental. Él era un Vaiṣṇava paramahaṁsa que actuaba a la manera de un avadhūta1.

Vaṁśī Dāsa Bābājī vivía en Navadvīpa bajo un árbol, a orillas del Ganges, demostrando un estándar muy elevado de renunciación. Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Ṭhākura se sintió atraído por su conducta de Vaiṣṇava paramahaṁsa y por su desconsideración de las reglas y regulaciones de la sociedad en general. El propio Śrīla Bhaktisiddhānta le ofrecía sus reverencias a Bābājī Mahārāja desde la distancia y no permitía que sus discípulos se acercaran a él. Pues, aunque Bābājī Mahārāja era un Vaiṣṇava paramahaṁsa, un principiante ordinario en la práctica devocional probablemente malinterpretaría su indiferencia hacia las reglas y regulaciones y terminaría cometiendo ofensas a sus pies.

El propósito principal de las reglas y regulaciones es complacer a Śrī Śrī Rādhā-Govinda. Un practicante que aún no ha superado su condicionamiento mundano bien puede juzgar a un Vaiṣṇava avanzado de acuerdo con reglas y regulaciones que fueron diseñadas para ayudarle a avanzar al siguiente nivel de realización espiritual. Si mide a un alma perfecta con los estándares que han sido establecidos para el principiante, como resultado de cometer ofensas cae del sendero devocional.

Se dice que Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja tenía dos bolsas de tela. En una guardaba sus deidades de Nitāi-Gaura, y en la otra a Rādhā-Govinda. Regularmente las adoraba, sacándolas de las bolsas y sirviéndolas mentalmente con mantras. Luego, después de la adoración, colocaba nuevamente a las deidades en sus bolsas. En ocasiones las dejaba afuera para que la gente pudiera verlas. De vez en cuando, ofrecía tabaco a Rādhā-Govinda en una hookah—pero no a Nitāi-Gaurāṅga. Muchas personas venían trayendo ofrendas de arroz, frutas, verduras, harina o bananas, pero Bābājī Mahārāja las ignoraba. Cuando notaba una acumulación de tales ofrendas, las ofrecía mentalmente a sus deidades y luego distribuía los remanentes a quienes estuvieran presentes. ¿Quién puede comprender una conducta tan enigmática? Bābājī Mahārāja era lo suficientemente alto como para poder recoger frutos para su pūjā de las ramas altas de un árbol sin hacer uso de escaleras u otros implementos. En una ocasión, cayó de un árbol y desde entonces adoptó la apariencia de una persona coja. Solo vestía un kaupīna, una tira de tela que cubre las partes íntimas, y dejaba su cabello y barba sin cortar y descuidados.

EL VIAJE DE VĀMŚĪ DĀSA BĀBĀJĪ MAHĀRĀJA A VRAJA

Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja no permaneció exclusivamente en el área de Navadvīpa, sino que viajó a muchos lugares sagrados donde también realizó sus prácticas espirituales. Él encarnaba el verso kṛṣṇa-bhakti-rasa-bhāvita-matiḥ, y dondequiera que iba permanecía siempre inmerso en el océano de kṛṣṇa-rasa. Por lo tanto, todo le recordaba al kṛṣṇa-līlā, pero especialmente el árbol baniano. Siempre que veía un árbol baniano, se sentaba bajo él, tomándolo como el Vaṁśī-vaṭa bajo el cual Kṛṣṇa tocó Su flauta para atraer a las gopīs. Una vez que se establecía allí, resultaba difícil lograr que se moviera.

El 12 de Phālguna de 1347 (lunes, 24 de Febrero de 1941), Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja dejó la ciudad de Navadvīpa y se dirigió hacia Vṛndāvana. A veces caminaba, a veces viajaba en carreta de bueyes y a veces en tren. Primero fue a Katwa, donde permaneció dos días bajo un árbol vaṭa cerca de la estación del tren. Luego tomó el tren a Bhagalpur, donde se quedó un día bajo un árbol vaṭa cerca de la estación y cuatro días junto al Ganges. Después viajó a Gaya, donde permaneció tres días a orillas del río Phalgu. También se quedó tres días en una barca en el Ganges cerca del Daśāśvamedha Ghāṭa en Benarés, pasó otros tres días en Ayodhya junto al Río Sarayū, incluyendo tres horas bajo un árbol vaṭa, estuvo diez días en la confluencia Triveṇī en Prayāga, dos días en Viśrāma Ghāṭa en Mathura, ocho días en Vaṁśī-vaṭa en Vṛndāvana, nueve días en Madhyacaḍa a orillas del Yamunā, un día en el templo de Govindajī, dos días en Kāliyadaha, ocho días bajo un árbol tamāla en la ribera oriental de Sūrya-kuṇḍa en Nandagrāma, dos días en Pāvana Sarovara, cuatro días al pie de un árbol pīlu, y luego otros nueve días en Vaṁśī Vaṭa Ghāṭa en Vṛndāvana. Dondequiera que iba, permanecía absorto en el canto de los Santos Nombres y en la meditación sobre la forma y los pasatiempos de Kṛṣṇa. Después de tres meses, regresó a Navadvīpa-dhāma, en el mes de Jyaiṣṭha.

Quienes viajaron con Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja relataron que, al deambular por Vraja-maṇḍala, a veces cantaba canciones sobre los pasatiempos de Kṛṣṇa, a veces glorificaba a Navadvīpa-dhāma, a veces cantaba en voz alta, a veces reía como loco. A veces balbuceaba incoherencias y, con frecuencia, permanecía completamente en silencio. Al visitar un templo, a menudo se le veía murmurando confidencialmente a las deidades, revelándoles algún sentimiento personal. En conjunto, sus compañeros quedaban encantados por su absorción devocional.

La antigua revista semanal Gauḍīya ofrece relatos adicionales de los viajes de Bābājī Mahārāja. Afirma que entre 1943 y 1944 viajó a Ambika Kalna, Kharagpur, Baleshwar, Soro, Bhadrak, Khorda Road y Puruṣottama-dhāma. Posteriormente, volvió a visitar Gaya, Kāśī, Saidpur, Patna, Munger, etc.

Después de viajar a todos estos lugares, algunos devotos de su lugar de nacimiento en Majidpur lo invitaron a ir de visita. Él accedió a su entusiasmo, pero halló poco placer en ir. Dijo que era un lugar que los Pāṇḍavas habían descuidado.

OTROS PASATIEMPOS 

Se cuenta alguna anécdota acerca de Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja, “Una vez, se había acumulado un montón de frutas destinadas al servicio de las deidades en la cabaña de Bābājī Mahārāja junto al Ganges, y Bābājī no permitía que nadie pusiera un dedo sobre ellas. Sin embargo, un día, una vaca entró en la cabaña y se comió todas las frutas. Aunque lo intentaron, nadie pudo ahuyentar a la vaca. Mientras tanto, Bābājī Mahārāja observaba y se reía, aplaudiendo con las manos. Por curiosidad, le pregunté al discípulo de Bābā, cuyo nombre era Pūrṇa o Puṇya, por qué Bābā se estaba riendo. Él dijo: ‘Anoche un ladrón robó todas las deidades y las ollas de cocina. Ahora una vaca ha venido y se ha comido todas las frutas. Por eso está fuera de sí de alegría y se ríe y dice: “¡Un ladrón da y otro ladrón quita!” Kṛṣṇa es el ladrón supremo.’

Se dice Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja tomó bābājī-veṣa de Śrīla Gaura Kiśora Dāsa Bābājī Mahārāja.

Vivía como un loco y solía recoger en el mercado todas las verduras malas y desechadas para el servicio de sus deidades. Pero la gente lo reconocía como un alma perfecta y voluntariamente le entregaba verduras frescas, harina, azúcar, ghee, etc. Babaji saboreaba las canciones de Narottama Dasa Thakura y a menudo murmuraba: “Nitai-er karuna habe, braje Radha Krishna pabe”. Un día, al ver a un elefante caminando por la calle y observar cómo la gente hacía donaciones colocando el dinero en su trompa, Vamsi Das Babaji comenzó a cantar: “Se sambandha nahi yara, britha janma gelo ta’r, ei poshu baroi duracara”. Estas son líneas de una de las canciones famosas de Narottama Dasa Thakura, que significan que aquel que no tiene relación con el Señor Nityananda es inútil y que su vida no es mejor que la de un animal. En completa humildad, en este caso se había referido a sí mismo (ei poshu) como un animal. Aunque Babaji a menudo hablaba de manera incoherente y se comportaba como una persona loca, jamás dijo nada que fuera en contra de las conclusiones de las escrituras Védicas. En otras palabras, todo lo que decía estaba en consonancia con los vaiṣṇava siddhāntas y las enseñanzas de los ācāryas. Esta es la señal de una gran personalidad que siempre está absorta en un servicio devocional amoroso y espontáneo hacia el Señor Hari. Debe señalarse que hay muchos impostores que intentan hacerse pasar por avadhūtas y pretenden ser devotos avanzados. Sin embargo, estos impostores no poseen una relación con el Señor Supremo y, por lo tanto, sus enseñanzas nunca están en armonía con las conclusiones y los mandatos de las escrituras reveladas.

Babaji nunca cerraba con llave las puertas de su templo. Tenía tres llaves de la cerradura y se las entregó a sus deidades: Gaurahari, Gadadhara y Nitai. Entregando la responsabilidad a sus queridos Señores, a quienes consideraba los dueños de la casa, salía sin ansiedad alguna. Así, con frecuencia ocurría que se robaban cosas del templo o que una vaca entraba en su bhajana kuṭira y lo desordenaba todo. Él se reía y decía que el Señor Gauranga tenía un afecto especial por los residentes de Nadiya y que, por ello, les regalaba las cosas.

Una vez, un collar de oro del Señor Gaurahari fue robado mientras él había salido a mendigar. Al regresar y descubrirlo, reprendió a sus deidades y trató de averiguar quién era el ladrón. Hacia la tarde recibió alguna pista y, al obtenerla, fue a la casa del ladrón y pidió el collar. El ladrón lo insultó y lo arrojó desde la veranda de su casa. Babaji resultó herido, pero no se quejó. Sin embargo, el Señor nunca tolera el sufrimiento de Sus devotos. Poco después, el ladrón y los miembros de su familia fallecieron.

Una vez, una mujer que vendía pescado se acercó a Vamsi Das Babaji y le mostró sus distintas capturas. De alguna manera, la mente de Babaji se sintió atraída por los peces. Inmediatamente se contuvo y, al darse cuenta de lo que había sucedido, se enfureció mucho. Gritó a la mujer que se fuera y luego comenzó a reprender a sus deidades. Preguntó cómo podía haberse sentido atraído por el pescado. Había entregado su vida al servicio del Señor y, aun así, ¿cómo podía ocurrirle eso? Irrumpió en su bhajana kuṭira y salió con sus deidades, atándolas con cuerdas. Luego arrojó las deidades al Ganges y sostuvo la cuerda bajo sus pies. Cuando la gente preguntó por qué hacía algo así, Babaji les lanzó piedras. Es realmente muy difícil comprender el humor y la relación personal que un devoto tan exaltado tiene con el Señor. Por eso se menciona que “Vaishnavera kriya mudra vijneha na bujhaya” (ni siquiera el hombre más erudito, que depende de la percepción directa del conocimiento, puede comprender las actividades de un Vaiṣṇava). Después de este incidente, Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura prohibió a sus discípulos asociarse con Babaji, pues temía que no fueran capaces de entender y apreciar su estado elevado y que, involuntariamente, cometieran ofensas a sus pies de loto.

LAS ENSEÑANZAS DE VĀMŚĪ DĀSA BĀBĀJĪ MAHĀRĀJA

Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja normalmente estaba ocupado en sus actividades devocionales; se ocupaba de sus propios asuntos y hablaba poco. Hablaba con sus deidades, a veces riendo, a veces llorando desesperadamente, pero no hablaba mucho con los demás. Muchas personas acudían a él; a menudo le hacían preguntas. En su mayoría permanecía en silencio, y si prestaba alguna atención, por lo general respondía de manera indirecta. Si daba instrucción espiritual, rara vez citaba las escrituras, pero siempre hablaba desde su realización personal. En dos o tres frases cortas, causaba una profunda impresión en el oyente.

Una vez, tenía un visitante habitual que seguía preguntándole: “¿Cómo podemos alcanzar a Dios?” Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja simplemente permanecía en silencio, sin dar respuesta alguna al interrogador. Un día, de repente miró a este visitante y le preguntó: “¿Qué quieres?” El hombre respondió: “Quiero encontrar a Dios.” Vāmśī Dāsa Bābājī Mahārāja respondió con una sola palabra: “Llora.”

Quienes lo visitaban ocasionalmente informaban de las respuestas breves que daba a sus preguntas. Algunas de estas fueron anotadas y se presentan aquí.

P: Bābā, ¿qué deberíamos hacer?

R: Si adoras a Nitāi, obtendrás a Gaura. Toda tu infelicidad desaparecerá y comenzarás a sentir verdadera dicha.

P: ¿Cómo puede uno liberarse de las exigencias de los sentidos?

R: Śuniyā govinda-rab, āpani palābe sab, siṁha-rabe yathā karigaṇ—“Todos huirán al oír el sonido del nombre de Govinda, tal como los ciervos huyen al oír el rugido del león.” (Prema-bhakti-candrika de Narottama Dāsa Ṭhākura)

P: Bābā, ¿acaso no hay felicidad siquiera en tu mundo?

R: No hay gozo aquí a menos que adores a Gaura-Nitāi. Este es mi mundo eterno, mientras que ese mundo tuyo es una ilusión. La felicidad en este mundo es como la risa o el llanto de un bebé que sueña.

P: ¿Cómo podemos saber si hemos recibido las bendiciones de Kṛṣṇa o de los Vaiṣṇavas?

R: Je kare tomāra āśa, tāre koro sarva-nāśa—“Arruinas todo para aquel que aspira a alcanzarte.” Kāhāke-o ṭākā dey, kāhāro ṭākā nei—“A algunos les da dinero, mientras que a otros los deja sin nada.” Tomā sthāne aparādhe nāhi paritrāṇa—“No hay perdón por una ofensa a tus (los del Vaiṣṇava) pies.” ¿Por qué la falsa vanidad? ¿Quién te liberará? ¿A quién debo explicarle, quién entenderá? No tengo ni el más mínimo apego por los Vaiṣṇavas.

P: ¿Cómo obtendré la misericordia de Kṛṣṇa?

R: Obtendrás Su misericordia llorando. ¿Quién realmente llora? Si lloras con lágrimas de amor, obtendrás la misericordia del Señor. Mukhe boli hari, kāje anya kari, prema-vāri cokhe elo nā—“Recito los Nombres de Hari, pero actúo de otra manera. Por eso, las lágrimas de amor no brotan en mis ojos.”

P: ¿Cómo podemos ser felices? ¿En la renunciación o en el disfrute?

R: Hay personas santas en el río Sarayū que cantan los Nombres de Sītā-Rāma. Ellos son felices, no conocen aflicción alguna. Quienes permanecen con el rey Duryodhana no conocen el gozo. Quienes estuvieron con el rey Yudhiṣṭhira son felices. La felicidad y la aflicción—el disfrute y la renunciación—son gemelos. Algunos disfrutan y otros renuncian.

P: ¿Alguna vez has estado en Māyāpura?

R: Sí. Algunos lo llaman Māyāpura, otros lo llaman Navadvīpa. Hay edificaciones por todo el sitio del templo de Māyāpura y la Deidad es adorada bajo un árbol de neem. Una vez fui a Māyāpura con un paño roto y una vasija de agua. Śaccīnandana Gosāṣi (Mahāprabhu) vino y tomó mi vasija de agua. Me senté y esperé, y unos minutos después Śaccīnandana Gosāṣi vino y me la devolvió. Entonces regresé aquí.

El día de la desaparición de Bābājī Mahārāja fue en Śrāvaṇa śuklā caturthī.

1 La palabra avadhūta se refiere a aquel que se ha sacudido todo sentimiento y obligación mundanos. No se preocupa por las convenciones sociales, particularmente por el varṇāśrama-dharma, y es bastante excéntrico en su comportamiento. Nityananda Prabhu es a menudo caracterizado como un avadhūta.

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