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Āvirbhāva (aparición) de Śrīla Raghunātha Dāsa Gosvāmī

12 febrero, 2027

dāsa-śrī-raghunāthasya
pūrvākhyā rasa-mañjarī

amuṁ kecit prabhāṣante
śrīmatīṁ rati-mañjarīm
bhānumaty-ākhyayā kecid
āhus taṁ nāma-bhedataḥ

“Tres nombres diferentes se atribuyen a Raghunātha Dāsa a partir de su identidad previa como una mañjarī en el Kṛṣṇa-līlā: algunos dicen que él fue Rasa-mañjarī, otros Rati-mañjarī, y otros más Bhānumatī.” (Gaura-gaṇoddeśa-dīpikā 186)

LA NIÑEZ DE RAGHUNĀTHA DĀSA

Raghunātha Dāsa apareció alrededor de 1495 d.D. en el pueblo de Kṛṣṇapura, no muy al sur de la actual estación ferroviaria llamada Ādi Saptagrāma, en la orilla oriental del antiguo Río Sarasvatī. Kṛṣṇapura está aproximadamente a una milla de la estación Ādi Saptagrāma y aproximadamente a una milla y media de la estación Triś-bighā.*

*Saptagrāma consistía de siete pueblos: Saptagrāma, Vaṁśīvaṭī, Śivapura, Vāsudevapūra, Kṛṣṇapura, Nityānandapura y Śaṅkhanagara.

Śrīla Raghunātha Dāsa Gosvāmī era el hijo de Govardhana Majumadāra. El nombre de su madre no se conoce. Govardhana tenía un hermano, Hiraṇya Majumadāra, quien no tenía hijos. Los dos hermanos pertenecían a la casta kāyastha y eran los principales terratenientes de Saptagrāma. En ese tiempo, los límites de Saptagrāma se extendían desde el arroyo de Jessore Bhairava casi hasta el Río Rūpa-Nārāyaṇa. Raghunātha Dāsa vivía en Kṛṣṇapura de Saptagrāma, mientras que su tío Kāli Dāsa, también un devoto de Śrī Caitanya Mahāprabhu, vivía en Śaṅkhanagara. El sacerdote de familia de Raghunātha Dāsa, Balarāma Ācārya, y su guru, Yadunandana Ācārya, vivían en la ciudad de Candrapura. Yadunandana Ācārya era un discípulo íntimo de Advaita Ācārya y un devoto dedicado del Señor Caitanya Mahāprabhu, quien también había recibido bendiciones especiales de Vāsudeva Datta Ṭhākura.

Después de liberar a la prostituta enviada por Rāmacandra Khān para tentarlo, Haridāsa Ṭhākura dejó Benāpola y vino a Candrapura, donde se quedó con Balarāma Ācārya. En ese tiempo, Śrīla Raghunātha Dāsa Gosvāmī era solo un niño pequeño, pero tuvo la oportunidad de ver a Haridāsa Ṭhākura y recibir sus bendiciones. Estas bendiciones más tarde permitieron que Raghunātha Dāsa Gosvāmī alcanzara la asociación de Mahāprabhu.

“En la aldea, Haridāsa Ṭhākura recibió una cabaña solitaria con techo de paja, donde llevaba a cabo el canto del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa. Aceptaba prasāda en casa de Balarāma Ācārya. Raghunātha dāsa, era el hijo de Hiraṇya Majumadāra* y que posteriormente se convertiría en Raghunātha dāsa Gosvāmī, era por entonces un muchacho dedicado al estudio. Visitaba a Haridāsa Ṭhākura a diario.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 3.168–169)

*Aparentemente hay un error en este vero del Caitanya-caritāmṛta, posteriormente en la Introducción del Capítulo 6 del Antya-līlā, Prabhupāda nombra a Hiraṇya Majumadāra como tío de Raghunātha dāsa Gosvāmī.

EL DESEO DE RAGHUNĀTHA DĀSA DE UNIRSE AL SEÑOR

Hiraṇya y Govardhana Majumadāra tenían un ingreso anual de ochocientas mil monedas. En ese tiempo, una sola moneda podía comprar aproximadamente seiscientas cincuenta libras de arroz, lo que significa que en esa época tenía varios cientos de veces el valor de una rupia moderna. Aunque Raghunātha Dāsa era el único heredero de esta inmensa fortuna, desde la infancia permaneció indiferente a las riquezas. Su primera oportunidad de ver a Mahāprabhu llegó cuando el Señor arribó a Śāntipura después de tomar sannyāsa. Tan pronto como vio al Señor, Raghunātha Dāsa Gosvāmī cayó a Sus pies en un arrebato de amor divino. El padre de Raghunātha Dāsa siempre sirvió a Advaita Ācārya con fe y devoción, y así Advaita Prabhu estaba inclinado a mostrar bondad al joven Raghunātha Dāsa Gosvāmī. Por lo tanto, se aseguró de que Raghunātha Dāsa Gosvāmī recibiera los remanentes del Señor durante todo el tiempo que el Señor permaneció en Śāntipura.

Cuando el Señor partió hacia Purī, Raghunātha Dāsa Gosvāmī regresó a su hogar en Saptagrāma, pero constantemente sentía una intensa separación del Señor. Al ver su condición, su padre lo rodeó con una guardia de once hombres, incluidos dos brāhmaṇas, cuatro sirvientes y cinco guardias. A pesar de esto, Raghunātha Dāsa intentó varias veces escapar y unirse al Señor, pero cada vez fue capturado y llevado de regreso antes de lograr su objetivo. Al desanimarse por esta situación, cayó en una profunda angustia, y al ver el estado de su hijo, sus padres mismos se sintieron muy perturbados.

Cuando el Señor regresó de Kanair Naṭśālā a Śāntipura durante Su intento de ir a Vṛndāvana, se quedó allí brevemente. Raghunātha Dāsa Gosvāmī deseaba ver al Señor y esta vez rogó a su padre por permiso. Su padre, preocupado por el estado mental de su hijo, finalmente le permitió ir con la condición de que regresara rápidamente, y envió un gran grupo de guardias junto con él para que lo acompañaran.

Cuando Raghunātha Dāsa Gosvāmī vio al Señor, fue como si hubiera recibido una nueva vida. Él Le contó su condición insoportable a Mahāprabhu y Le oró que lo instruyera sobre cómo liberarse de su cautiverio material. El Señor omnisciente comprendió la profundidad de sus sentimientos y buscó apaciguarlo con la siguiente instrucción:

“Ten paciencia y regresa a casa. No te vuelvas loco. Poco a poco podrás cruzar el océano de la existencia material. No te conviertas en un devoto ostentoso ni en un falso renunciante. Por ahora, disfruta del mundo material como corresponde y no te apegues a él. Śrī Caitanya Mahāprabhu continuó: «En tu corazón, debes mantenerte muy fiel, pero externamente puede que te comportes como un hombre común. Así, Kṛṣṇa pronto estará muy complacido y te liberará de las garras de māyā. Puede que me veas en Nīlācala, Jagannātha Purī, cuando regrese de visitar Vṛndāvana. Para entonces, podrás pensar en algún truco para escapar. Kṛṣṇa te revelará qué medios tendrás que usar en ese momento. Si alguien tiene la misericordia de Kṛṣṇa, nadie puede detenerlo. De esta manera, Śrī Caitanya Mahāprabhu se despidió de Raghunātha dāsa, quien regresó a casa e hizo exactamente lo que el Señor le ordenó. Tras regresar a casa, Raghunātha dāsa abandonó toda locura y pseudo-renunciación externa y se dedicó a sus tareas de casado sin apego.” (Caitanya-caritāmṛta Madhya-līlā 16.237–243)

Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Ṭhākura ha hecho los siguientes comentarios en cuanto a la palabra markata-vairāgya: “Superficialmente al ojo, los monos se dedican a la renunciación porque viven desnudos en el bosque sin un hogar establecido. De hecho, solo están interesados en su propio disfrute sensual y nunca han renunciado a él. Tal renunciación superficial se llama markata-vairāgya, ‘la renunciación del mono.’ La verdadera renunciación surge naturalmente de la devoción pura y es duradera, mientras que otros ripos de renunciación que nacen de la frustración de los placeres materiales o deseos no puede durar por toda la vida. Debido a este caracter temporal, tal renunciación, por lo tanto se llama phalgu, o falsa, también conocida como śmaśāna-vairāgya, ‘la renunciación del campo de cremación.’”

“Uno puede aceptar cosas que sean absolutamente necesarias con el fin de servir a Kṛṣṇa, sin quedar absorto o apegado a ellas. Si uno vive de esta forma, no estará bajo la influencia de las reacciones karmicas. En el Bhakti-rasāmṛta-sindhu 1.2.108, se dice:

yāvatā syāt svanirvāhaḥ
svīkuryāt tāvad arthavit
ādhikye nyūnatāyāṁ ca
cyavate paramārthataḥ

“Quien conoce su propósito debe aceptar solo tanto como necesita para mantener su existencia. Si acepta más o menos que eso, caerá del objetivo supremo.”

“Śrī Jīva Gosvāmī glosa la palabra svanirvāhaḥ en su comentario Durgama-saṅgamanī con las palabras sva-sva-bhakti-nirvāhaḥ, es decir, un devoto debe aceptar solo aquellas cosas materiales que lo ayudarán a rendir servicio al Señor, de acuerdo con sus propias necesidades individuales. En el Bhakti-rasāmṛta-sindhu (1.2.256), markaṭa-vairāgya, o phalgu-vairāgya, ha sido explicado más claramente de la siguiente manera:”

prapañcikatayā buddhyā
hari-sambandhi-vastunaḥ

mumukṣubhi parityāgo
vairāgyaṁ phalgu kathyate

Phalgu-vairāgya se define como el rechazo de algo que tiene relación con el Señor, considerándolos materiales. Los buscadores de la liberacion se dedican a tal renunciación.”

En otras palanbras, es un error renunciar a algo que es favorable al servicio del Señor Kṛṣṇa, pensando que es un objeto sensorial material ordinario.

anāsaktasya viṣayān
yathārham upayuñjataḥ

nirbandhaḥ kṛṣṇa-sambandhe
yuktaṁ vairāgyam ucyate

Yukta-vairāgya se define como la actitud de alguien que está desapegado de los objetos de los sentidos, pero los utiliza solamente tanto como tengan un uso en el servicio del Señor Kṛṣṇa.”

Por consiguiente, desprovisto del apego egoísta, y dotado con la habvilidad de ser las cosas en relación con el Señor, todos los objetos de los sentidos entonces se perciben directamente como que son el Señor Mādhava Mismo. Tomando en serio la instrucción de Mahāprabhu, Raghunātha Dāsa Gosvāmī regresó a casa, abandonó el deseo de renunciar a la vida material en locura y en su lugar se dedico a sus diversos deberes con un sentido de desapego. Cuando sus padres vieron que había abandonado todos los signos externos de renunciación, se sintieron aliviados y redujeron la vigilancia de su hijo.

LOS PROBLEMAS DE IMPUESTOS DE HIRAṆYA MAJUMADĀRA

En esos días, había un oficial del rey conocido con el titulo de Caudhuri (similar al actual nāyeb), que actuaba como intermediario entre el rey y los zamindārs. Él recaudaba impuestos de los terratenientes y recibía una comisión del 25 por ciento. Hiranya Majumadāra, sin embargo, pagaba sus impuestos directamente al Shah, con quien tenía un acuerdo especial, eliminando así al intermediario. Sobre un ingreso de 2,000,000 de rupias, Hiranya pagaba solo 1,200,000 en lugar de 1,500,000. Debido a que el Caudhuri estaba perdiendo una gran cantidad de comisión, se convirtió en enemigo de los Majumadāras.

Desde que regresó de su encuentro con Mahāprabhu, Raghunātha Dāsa Gosvāmi había estado practicando yukta-vairāgya de acuerdo con las instrucciones del Señor. Sin embargo, cuando oyó que Mahāprabhu había regresado de Vṛndāvana, comenzó a hacer preparativos para unirse a Él en Purī.

En ese momento, el Caudhuri musulmán comenzó a presentar quejas ante el Shah contra Hiranya Majumadāra, enfurecido por la pérdida de su comisión. Temiendo el arresto, Hiranya y Govardhana Majumadāra se ocultaron. Cuando el ministro llegó para investigar las acusaciones del Caudhuri, arrestó a Raghunātha Dāsa, ya que su padre y su tío estaban ausentes.

El Caudhuri venía diariamente a reprender y amenazar a Raghunātha Dāsa Gosvāmi, exigiendo que revelara su paradero. Finalmente, decidió hacerlo golpear, pero al ver el rostro tranquilo, semejante a un loto, de Raghunātha Dāsa, fue incapaz de proceder. Aunque lo reprendía verbalmente, el Caudhuri temía causarle un daño real, pues Raghunātha Dāsa pertenecía a una influyente familia kāyastha. Sabía que los kāyasthas eran inteligentes y capaces de tramar represalias que podrían traerle aún mayores problemas.

Raghunātha Dāsa Gosvāmi, buscando una salida a la situación, habló al Caudhuri con una voz dulce:

“Mi querido señor, mi padre y su hermano mayor son hermanos suyos. Todos los hermanos siempre pelean por algo. A veces los hermanos pelean entre sí, y a veces tienen relaciónes muy amigables. No hay certeza de cuándo ocurrirán estos cambios. Por eso, estoy seguro de que, aunque hoy discutan, mañana los tres hermanos estarán sentados juntos en paz. Así como soy hijo de mi padre, también lo soy tuyo. Soy su dependiente, y usted mi sustentador. Que un sustentador castigue a quien sustenta no es bueno. Eres experto en todas las escrituras. De hecho, eres como un santo viviente.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.25-28)

Movido por estas dulces palabras, el Caudhuri comenzó a llorar y dijo:

Al oír la voz suplicante de Raghunātha dāsa, el corazón del caudhurī musulmán se ablandó. Empezó a llorar, y las lágrimas resbalaron por su barba. El caudhurī musulmán le dijo a Raghunātha dāsa que desde ahora era su hijo, y después de informar al ministro lo liberó. Le pidió a Raghunātha dāsa que organizara una reunión entre su tío y él, Raghunātha dāsa lo hizó y el asunto quedó en paz.

Así, mediante su conducta dulce y diplomática, Raghunātha Dāsa Gosvāmi pudo apaciguar al caudhurī y puso fin a la disputa. Mientras tanto, su padre Govardhana Majumadāra arregló el matrimonio de Raghunātha con una muchacha excepcionalmente hermosa, con la esperanza de atarlo más firmemente a la vida familiar.

EL DAṆḌA MAHOTSAVA (PĀNIHĀṬI CĪṚĀ-DADHI MAHOTSAVA)

Un año después, Raghunātha Dāsa Gosvāmi una vez más se volvió intensamente ansioso por ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu e intentó repetidas veces huir a Purī. Sin embargo, cada vez era capturado y llevado de regreso a casa. Su madre, pensando que su hijo se había vuelto loco, urgió a su esposo a atarlo con cuerdas. Govardhana Majumadāra respondió en un tono derrotado:

Raghunātha dāsa, nuestro hijo, goza de la opulencia de Indra, el rey del cielo, y su esposa es bella como un ángel. Aun así, nada de eso ha bastado para someter su mente. ¿Cómo entonces iban a bastar unas cuerdas para retenerle en casa? Las reacciones de las actividades pasadas de una persona no las puede anular ni su propio padre. El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu le ha concedido plenamente Su misericordia. ¿Quién puede retener en casa a alguien que está tan loco por Caitanyacandra?” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.39–41)

Mientras Raghunātha Dāsa estaba ideando un plan para liberarse del enredo material, oyó que Nityānanda Prabhu había hecho su auspiciosa aparición en el pueblo de Pānihāṭi. Sabiéndolo el liberador de los más caídos y que por Su misericordia seguramente sería capaz de encontrar su libertad, Raghunātha fué a traves del Ganges y encontró a Nityānanda Prabhu sentado bajo un árbol en un asiento elevado, rodeado de Sus asociados. Al verlo desde lejos, Raghunātha cayó  de inmediato al suelo como una vara. El misericordioso Nityānanda Prabhu de inmediato lo llamó cerca a Él y colocó Sus pies de loto sobre su cabeza.

Comprendiendo el deseo profundamente arraigado en el corazón de Raghunātha Dāsa Gosvāmi, Nityānanda Prabhu dispuso que él sirviera a los Vaiṣṇavas para que así pudiera realizar su querido objetivo:

“»Tú eres como un ladrón, pues, en lugar de acercarte, te mantienes alejado. Ahora que te he atrapado, te castigaré. Organiza un festival y sirve yogur con arroz partido a todos Mis devotos.» Al escuchar esto, Raghunātha dāsa se sintió muy complacido.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.50–51)

Este festival que le orderno Nityānanda Prabhu a Raghunātha dāsa  se celebra hasta el día de hoy como el Pānihāṭi Cidādadhi Mahotsava. Śrī Caitanya Mahāprabhu y Nityānanda Prabhu, junto con Sus asociados, participaron gozosos de arroz partido y yogur en las orillas del Ganges, brāhmaṇas e innumerables hombres y mujeres participaron en esta celebración divina, una oportunidad rara que solo se alcanza por gran fortuna.

Al día siguiente, Raghunātha Dāsa en un estado afligido le pregunto a Nityānanda Prabhu por medio de Rāghava Paṇḍita cómo era para él posible obtener su liberación de sus enredos materiales y encontrarse con la asociación de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Como un océano de misercirodia, Nityānanda Prabhu colocó Sus pies de loto sobre la cabeza de Raghunātha Dāsa Gosvāmi y dijo:

“Mi querido Raghunātha dāsa —dijo—, como tú organizaste la fiesta a orillas del Ganges, Śrī Caitanya Mahāprabhu vino hasta aquí sólo para mostrarte Su misericordia. Por Su misericordia sin causa, tomó la leche con arroz partido. Luego, por la noche, después de ver danzar a los devotos, cenó también. El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, Gaurahari, vino aquí en persona para liberarte. Ahora, ten la seguridad de que todos los obstáculos que te retenían han desaparecido. Śrī Caitanya Mahāprabhu te aceptará y te confiará al cuidado de Su secretario, Svarūpa Dāmodara. De ese modo, serás uno de los sirvientes internos más íntimos del Señor y alcanzarás el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Regresa a tu casa con esta seguridad. Muy pronto, libre de impedimentos, obtendrás el refugio de los pies de loto del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.139–143)

Después de discutirlo con Rāghava Paṇḍita, Raghunātha Dāsa Gosvāmi ofreció una gran suma de dinero como dakṣiṇā (donación) a Nityānanda Prabhu y a Sus asociados. Raghunātha Dāsa Gosvāmi sintió como si su vida estuviera completa déspues de recibir las bendiciones de Nityānanda Prabhu. Al regresar a casa, nunca más se adentro a los cuartos internos sino que permanecía afuéra y dormía en el Durgā Maṇḍapa, aunque todavía se colocaban guardias para impedir su fuga.

RAGHUNĀTHA DĀSA GOSVĀMI ESCAPA

Aunque Raghunātha Dāsa Gosvāmī sabía que los devotos de Bengala estaban preparando su viaje anual a Purī, tenía miedo de unirse a ellos porque sabía que fácilmente sería capturado. Un día, al final de la noche, Yadunandana Ācārya fue a ver a Raghunātha Dāsa Gosvāmī y le dijo que un discípulo que realizaba la pūjā había abandonado su servicio y que necesitaba ser persuadido para retomarlo, ya que no había reemplazo.

Raghunātha Dāsa Gosvāmī acompañó a su guru mientras todos los guardias aún dormían. Sin embargo, después de caminar un poco con Yadunandana Ācārya, Raghunātha Dāsa Gosvāmī le dijo que regresara a su casa, diciendo que él iría solo a la casa del discípulo y lo convencería de venir a cumplir con sus deberes. Le dijo que no se preocupara y se despidió de él. Sin guardias ni sirvientes a su alrededor, Raghunātha Dāsa Gosvāmī se dio cuenta de que tenía una oportunidad de oro para escapar.

Meditando en los pies de loto de Mahāprabhu, comenzó a caminar hacia el este. Evitó los caminos principales por temor a ser capturado, e incluso los más pequeños que atravesaban las aldeas. A pesar de la ruta difícil a través de la jungla, caminó treinta millas el primer día, descansando finalmente esa noche en el establo de un lechero. El lechero vio que no había comido en todo el día y le dio un poco de leche.

Cuando Govardhana Majumadāra escuchó que su hijo había huido, envió inmediatamente a un grupo de diez sirvientes con una carta para Śivānanda Sena, quien ya estaba en camino a Purī con los devotos, diciéndole que enviara a Raghunātha de regreso. Alcanzaron al grupo de peregrinos, pero se decepcionaron al descubrir que Raghunātha no estaba con ellos. Mientras tanto, Raghunātha Dāsa Gosvāmī caminaba a gran velocidad hacia Purī, completamente ajeno a su propia fatiga y hambre.

Raghunātha Dāsa Gosvāmī llegó a Purī después de solo doce días, habiéndose detenido a comer solo tres veces en el camino y descansando muy pocas veces. Se encontró con Mahāprabhu, quien estaba sentado con Svarūpa Dāmodara, y ofreció sus reverencias al Señor desde cierta distancia. Mukunda Datta informó al Señor que Raghunātha había llegado y estaba ofreciendo sus reverencias. El Señor le dijo que se acercara, y Raghunātha Dāsa cayó a Sus pies. El Señor lo abrazó, con Su corazón derritiéndose de compasión por el joven exhausto. “El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: ‘La misericordia del Señor Kṛṣṇa es más fuerte que cualquier otra cosa. Por lo tanto, el Señor te ha liberado del pozo de la vida materialista, que es como un agujero en el que la gente defeca.’” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.193)

Raghunātha Dāsa respondió mentalmente: “No sé quién es Kṛṣṇa. Simplemente sé que Tu misericordia, oh mi Señor, me ha salvado de mi vida familiar.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.194)

El abuelo materno de Mahāprabhu, Nīlāmvara Cakravartī, conocía al padre y al tío de Raghunātha Gosvāmī y solía llamarlos bhāyā porque eran más jóvenes que él. Ellos lo llamaban dādā (hermano mayor) porque él era su mayor y un brāhmaṇa. Sabiendo que existía esta relación entre ellos, Mahāprabhu bromeó con Raghunātha diciendo:

“Mi querido Raghunātha dāsa, tu padre y su hermano mayor son como gusanos en el excremento del disfrute material, pues consideran felicidad la gran enfermedad del veneno del disfrute material. Aunque tu padre y tu tío son caritativos con los brāhmaṇas y les brindan una gran ayuda, no son Vaiṣṇavas puros. Sin embargo, son casi como Vaiṣṇavas. Aquellos que están apegados a la vida materialista y son ciegos a la vida espiritual deben actuar de tal manera que están atados al ciclo de nacimientos y muertes por las acciones y reacciones de sus actividades. Por Su propia voluntad, el Señor Kṛṣṇa te ha liberado de esa vida materialista tan condenada. Por lo tanto, las glorias de la misericordia sin causa del Señor Kṛṣṇa no pueden expresarse.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.197–200)

Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Ṭhākura ha escrito lo siguiente acerca de la misericordia de Kṛṣṇa y el sufrimiento causado por el veneno del disfrute de los sentidos: “La misericordia de Kṛṣṇa es más poderosa que los resultados de las actividades previas de uno. Fue esta poderosa compasión del Señor la que sacó a Raghunātha Dāsa Gosvāmī del agujero de letrina de la existencia sensual. Una entidad viviente que está apegada al disfrute de los sentidos no tiene la fuerza para abandonarlo. Sin embargo, para el ser viviente que se ha convertido en un devoto puro de Kṛṣṇa, los disfrutes de los sentidos son como una zanja de excremento. Mahāprabhu sabía que Raghunātha Dāsa Gosvāmī estaba completamente libre de cualquier apego a la gratificación de los sentidos. No obstante, Él le dijo esto como una enseñanza para las almas condicionadas.” (Anubhāṣya 6.9.193)

Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Ṭhākura continúa: “Los objetos de los sentidos traen gran aflicción a su llamado disfrutador. Aun así, aquellos cuyos cerebros están completamente inmersos en los objetos de la gratificación de los sentidos y que están enredados en el remolino de la existencia material consideran estas fuentes de aflicción como felicidad. Los objetos de la gratificación material de los sentidos deben ser descartados de la misma manera en que uno abandona una letrina, y aquel cuya mente está poseída por el deseo de estos objetos de la gratificación es como un gusano que se alimenta de los excrementos de la letrina. Así es como el trascendentalista ve a la persona materialista que intenta extraer placer de la materia inerte. Él no siente nada más que desdén por los placeres materialistas, los cuales ve exactamente como el placer que un gusano extrae del sabor de los excrementos en descomposición.” (Anubhāṣya 6.9.197)

LA RENUNCIACIÓN DE RAGHUNĀTHA DĀSA GOSVĀMI

Mahāprabhu notó que Raghunātha Dāsa Gosvāmi se había vuelto extremadamente débil. Por lo tanto, después de aceptarlo como Su propio hijo y sirviente, lo confió a Svarūpa Dāmodara, instruyéndole que asumiera plena responsabilidad de él y que velara por el bienestar de Raghunātha. Desde ese tiempo en adelante, llegó a ser conocido como el Raghunātha de Svarūpa, para distinguirlo de Raghunātha Vaidya y Raghunātha Bhaṭṭa.

El Señor también instruyó a Govinda a cuidar de Raghunātha con gran afecto. Le dijo a Raghunātha que se bañara en el océano, tomara darśana del Señor Jagannātha y luego regresara para unirse a Él para el almuerzo. Cuando Govinda le dio a Raghunātha Dāsa Gosvāmi los remanentes del plato del Señor, Raghunātha quedó abrumado de gozo.

Por cinco días esto continuó, pero al sexto día Raghunātha dejó de aceptar el mahā-prasāda del Señor. Desde ese día en adelante, él tomaría darśana de la ofrenda de flores del Señor Jagannātha por la noche y luego se pararía en la Siṁha-dvāra (Puerta del León) mendigando mahā-prasāda. Por la noche, después de completar sus deberes, los sirvientes del templo pasaban camino a su casa y por costumbre daban prasāda a los Vaiṣṇavas renunciados que esperaban allí. De esta manera, ellos mantenían sus vidas. Este tipo de actitud de renuncia era particulamente vista entre los asociados de Mahāprabhu.

Cuando Mahāprabhu pregunto acerca de Raghunātha Dāsa Gosvāmī y se enteró que ya no tomaba prasāda como antes sino que mendigaba en la Siṁha-dvāra, Él estaba satisfecho de ver que Raghunātha Dāsa Gosvāmī se estaba tomando tan seriamente la vida de renuncia.

“Al oír esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu se sintió muy satisfecho. ‘Raghunātha dāsa ha obrado bien’, dijo. ‘Ha actuado como corresponde a una persona de la orden de renuncia. Una persona de la orden de renuncia debe cantar siempre el santo nombre del Señor. Debe pedir limosna para comer y así mantenerse. Un vairāgī [persona de la orden de renuncia] no debe depender de los demás. Si lo hace, fracasará y Kṛṣṇa lo descuidará. Si un renunciante ansía que su lengua pruebe diferentes alimentos, perderá su vida espiritual y se someterá a los sabores de su lengua. El deber de quien sigue la orden de renuncia es cantar siempre el mantra Hare Kṛṣṇa. Debe saciar su estómago con cualquier verdura, hoja, fruta o raíz que tenga a mano. Quien se deja llevar por la lengua y va de aquí para allá, dedicado a los genitales y al vientre, no puede alcanzar a Kṛṣṇa.’” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.222–227)

Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmi Ṭhākura enfatiza que los asociados de Mahāprabhu están extremadamente desapegados de los objetos materiales y que cantar los nombres del Señor es la ocupación de tales renunciantes:

“Examinandolos imparcialmente, tanto los materialistas como los Vaiṣṇavas puros pueden ver que los asociados de Mahāprabhu no están apegados a la gratificación de los sentidos materiales. Ellos son indiferentes a cualquier cosa que no pueda ser usada en el servicio de Kṛṣṇa. Su renunciación por el servicio trasncendental de Śrī Kṛṣṇa, el cual no tiene motivaciones y es ininterrumpido, es incomprensible para las persona materialista ordinaria. Cuando el Señor Gaurasundara ve el ingenio de un devoto en ocuparse en este tipo de servicio devocional, completamente indiferente a los objetos de los sentidos que están fuera del alcance de las necesidades de su servicio, Él siente gran afecto por él.

Los diversos rituales del Hari-bhakti-vilāsa están destinados a ricos jefes de familia Vaiṣṇavas que son imperfectos, pero no para aquellos que han renunciado a todo para tomar refugio exclusivo del Santo Nombre. Quien canta los Santos Nombres por la mañana, a mitad de la noche, a medio día y al atardecer, ciertamente cruzará el océano de la existencia material. Aquellos devotos puros que están fijos exclusivamente en el servicio del Señor y cantan Sus nombres y Lo recuerdan con amor, no tienen otro deber que ejecutar kīrtana y smaraṇa.” (Anubhāṣya 3.6.223; traducción del Hari-bhakti-vilāsa 20.366, 379, 382)

Raghunātha Dāsa Gosvāmi nunca hablaba directamente con Mahāprabhu, sino que transmitía sus preguntas o peticiones a través de Govinda o Svarūpa Dāmodara en su nombre. Una vez Le pidió al Señor, por medio de Svarūpa Dāmodara, que lo instruyera personalmente sobre sus deberes. Cuando el Señor escucho esto, le dijo a Raghunātha Dāsa Gosvāmi que Svarūpa Dāmodara sabía mucho más que Él y que debía tomar instrucción de él acerca de la meta de la vida y como alcanzarla. Cuando el gran deseo de Raghunātha Dāsa Gosvāmi de escuchar del Señor directamente no se redujo, el Señor dijo, “Sin embargo, si quieres recibir Mis instrucciones con fe y amor, puedes determinar tus deberes a partir de las siguientes palabras.”

“No hables como la gente común ni escuches lo que dicen. No debes comer alimentos muy sabrosos ni vestirte muy elegantemente. No esperes honores, sino ofrece todo respeto a los demás. Canta siempre el santo nombre del Señor Kṛṣṇa y, en tu mente, rinde servicio a Rādhā y Kṛṣṇa en Vṛndāvana.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.236–237)

Los devotos Bengalíes llegaron a Purī para el Rathayātrā y se encontraron con Raghunātha Dāsa Gosvāmī, quien fue particularmente afortunado al recibir las bendiciones de Advaita Prabhu. Śivānanda Sena le dijo que su padre lo había estado buscando. Después de permanecer cuatro meses en Purī, los devotos regresaron a Bengala, y Śivānanda dio noticias de Raghunātha Dāsa Gosvāmī a Govardhana Majumadāra, informándole acerca de sus prácticas espirituales ascéticas y determinadas. Sus padres se angustiaron al escuchar acerca de su estilo de vida y enviaron a un brāhmaṇa, dos sirvientes y cuatrocientas rupias a Śivānanda para Raghunātha Dāsa Gosvāmī. Al año siguiente, Śivānanda llevó consigo a estos sirvientes y el dinero a Purī e informó a Raghunātha Dāsa Gosvāmī que su padre los había enviado. Raghunātha Dāsa Gosvāmī no quiso aceptarlos, pero pensando en el beneficio de su padre, tomó parte del dinero y lo usó para pagar las comidas de Mahāprabhu dos veces al mes. Después de hacer esto durante dos años, Raghunātha Dāsa Gosvāmī también abandonó esta práctica.

En respuesta a la pregunta de Mahāprabhu acerca de por qué Raghunātha había dejado de invitarlo, Svarūpa Dāmodara dijo que Raghunātha había decidido que, dado que su padre era un hombre materialista, Mahāprabhu en realidad no se complacía en comer alimentos comprados con su dinero. Mediante tales invitaciones, su única ganancia era algo de fama y estatus. Además, él pensaba que Mahāprabhu solo aceptaba sus invitaciones por bondad, porque él era tan necio que se sentiría infeliz si Él se negara, pero que en realidad Él secretamente no estaba muy complacido con ello. Mahāprabhu quedó muy satisfecho al escuchar esta conclusión y dijo:

“Cuando uno come la comida que ofrece un materialista, su mente se contamina, y cuando la mente está contaminada, es incapaz de pensar en Kṛṣṇa correctamente. Cuando uno acepta una invitación de una persona contaminada por la modalidad material de la pasión, tanto quien ofrece la comida como quien la acepta quedan mentalmente contaminados. Gracias al entusiasmo de Raghunātha dāsa, acepté su invitación durante muchos días. Es muy bueno que Raghunātha dāsa, sabiendo esto, haya abandonado por su propia iniciativa esta práctica.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.278–280)

Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Ṭhākura ha comentado sobre el tema anterior de la siguiente manera: “Las personas que son egoístas y posesivas son generalmente materialistas que intentan disfrutar del mundo para su propia gratificación sensorial. Tales personas ven su dinero como una herramienta para alcanzar esa gratificación de los sentidos. Si intentan servir al Señor, al guru o a los Vaiṣṇavas, que están más allá de la energía material y son trascendentales, su única ganancia será un aumento del prestigio material y no los verdaderos beneficios de tal servicio. Por lo tanto, quien busca verdadera auspiciosidad debe, con plena entrega, emplear cualquier dinero que haya ganado honestamente en el servicio espiritual de Kṛṣṇa, del maestro espiritual y de los Vaiṣṇavas, utilizando su cuerpo, mente, palabras y corazón.” (Anubhāṣya 3.6.275)

“Ciertas personas materialistas que están intoxicadas por el alto nacimiento, las riquezas, el conocimiento o la belleza física pueden hacer una exhibición de adoración a la Deidad y ofrecer el prasāda de esa adoración a los Vaiṣṇavas. Debido a su ignorancia, no son conscientes de que, al carecer de devoción, el Señor, que está más allá de la percepción sensorial, no acepta sus ofrendas. Debido a la mancha del falso orgullo del disfrutador de los sentidos que contamina tales ofrendas, a menudo se observa que el Vaiṣṇava puro es indiferente a ese aparente servicio a la Deidad. En otras palabras, un Vaiṣṇava puro que ha renunciado a la vida de disfrute sensorial no acepta tal servicio. Los ricos materialistas gratificadores de los sentidos son tan tontos, debido a su identificación con el cuerpo y la mente, que se enojan con los Vaiṣṇavas y se sienten ofendidos por su comportamiento.” (Anubhāṣya 3.6.276)

“Los no devotos y los prākṛta-sahajiyās son considerados materialistas. Debido a que ofrecen alimento sin devoción, un devoto aspirante se contaminará por su asociación al comer su comida. El resultado de tales defectos en la asociación (saṅga-doṣa) es que uno desarrollará la misma mentalidad que ellos. Si uno se involucra siquiera en una asociación mínima con materialistas o sahajiyās, que son materialistas bajo el disfraz de Vaiṣṇavas, a través de cualquiera de las seis formas de asociación (intercambio de regalos, comida o confidencias), con incluso una gota de afecto oculto, el resultado será que el servicio devocional trascendental al Señor Kṛṣṇa se transformará en gratificación sensorial, y esto causará la caída del devoto aspirante. La conclusión es que aquel cuya mente está fija en los placeres de los sentidos corporales y contaminada por los objetos de los sentidos es demasiado impuro para poder servir a Kṛṣṇa mediante los procesos del recuerdo trascendental, etc.” (Anubhāṣya 3.6.278)

Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura también ha escrito acerca del carácter rājasika de las invitaciones a comer de una persona materialista. Él dice, “Las invitaciones a comer son de tres clases: sāttvika, rājasika y tāmasika. La invitación de un devoto puro está en la modalidad de la bondad; la de una persona materialista piadosa está en la modalidad de la pasión; mientras que la invitación de una persona muy pecaminosa está en la modalidad de la oscuridad.” (Amṛta-pravāha-bhāṣya 3.6.279)

El ascetismo de Raghunātha Gosvāmī se fortalecía día tras día. Dejó de mendigar en la Puerta del León y comenzó a ir, en su lugar, a una casa de beneficencia. Cuando Mahāprabhu escuchó esta noticia de Govinda, le preguntó a Svarūpa Dāmodara cuál era la causa del cambio. Svarūpa Dāmodara respondió que Raghunātha Dāsa Gosvāmī estaba encontrando que se desperdiciaba mucho tiempo permaneciendo de pie frente al Siṁhadvāra, y que por ello iba todos los días al mediodía a la casa de beneficencia. Mahāprabhu elogió la decisión de Raghunātha Dāsa Gosvāmī, diciendo que mendigar junto al Siṁhadvāra se asemeja al comportamiento de una prostituta.

Una prostituta se queda esperando a que algún hombre venga y le dé trabajo; un mendigo no puede permanecer indiferente mientras espera que alguien sea amable con él. Ir a recibir limosna en una casa de beneficencia no presenta el mismo tipo de problema. Simplemente hay que ir a la hora apropiada y se recibe lo suficiente para mantener el cuerpo con vida. Esto es útil si uno desea utilizar su tiempo en cantar los Santos Nombres.

“Aquí se acerca una persona. Me dará algo. Esta persona me dio algo anoche. Ahora se acerca otra persona. Puede que me dé algo. La persona que acaba de pasar no me dio nada, pero otra persona vendrá y me dará algo’. Así, una persona en la orden de renuncia abandona su neutralidad y depende de la caridad de esta o aquella persona. Pensando así, adopta la profesión de una prostituta.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.285)

El sannyāsī Śaṅkarānanda Sarasvatī envió a Mahāprabhu una mālā de guñjā y una Govardhana-śilā desde Vṛndāvana. Mahāprabhu atesoraba ambos objetos, considerando el collar de cuentas de guñjā como idéntico a Rādhārāṇī y la Govardhana-śilā como idéntica a Kṛṣṇa. Mahāprabhu solía llevar la Govardhana-śilā a Su cabeza, a Sus ojos y a Su corazón, y esto Le brindaba gran placer. Después de adorar el collar y la śilā durante tres años, se los regaló a Raghunātha Dāsa Gosvāmī como una señal de Su satisfacción con su devoción. Raghunātha Dāsa Gosvāmī se sintió honrado y complacido por el regalo del Señor, y tomándolos como representaciones directas de Śrī Śrī Gāndhārvikā-Giridhārī, Los adoró con agua y flores de tulasī. Cuando se ocupaba en ese servicio amoroso, entraba en un trance devocional. Después de su desaparición, la Govardhana-śilā fue colocada en el templo de Gokulānanda, donde el Señor continúa siendo servido.

Con este regalo del Señor Caitanya, se le fue mostrado a Raghunātha Dāsa su siddha-svarūpa y nitya-sevā:

“Cuando Raghunātha dāsa recibió de Śrī Caitanya Mahāprabhu la piedra y la guirnalda de caracolas, comprendió la intención del Señor. Por ello, pensó lo siguiente: ‘Al ofrecerme la govardhana-śilā, Śrī Caitanya Mahāprabhu me ofreció un lugar cerca de la colina Govardhana, y al ofrecerme la guirnalda de caracolas, me ofreció refugio a los pies de loto de Śrīmatī Rādhārāṇī.’” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.306-307)

Se dice que los votos ascéticos de Raghunātha Dāsa Gosvāmī eran como líneas grabadas en piedra. Pasaba más de veintidós horas al día ocupado en el canto del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa  y en recordar los pies de loto del Señor, dejando solo alrededor de una hora y media para dormir y comer y algunos días eso también era imposible. Solo comía lo suficiente para mantener su cuerpo. No permitía que alimentos deliciosos tocaran su lengua y nunca tocó nada para vestirse, excepto una pequeña tela rasgada y una manta de retazos. Así pues, cumplió rigurosamente la orden de Śrī Caitanya Mahāprabhu.

Prabhupada comenta sobre esto en el significado del Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.312:

“Se debe observar el principio de seguir rigurosamente las órdenes del maestro espiritual. El maestro espiritual da órdenes diferentes a cada persona. Por ejemplo, Śrī Caitanya Mahāprabhu ordenó a Jīva Gosvāmī, Rūpa Gosvāmī y Sanātana Gosvāmī que predicaran, y ordenó a Raghunātha dāsa Gosvāmī que siguiera estrictamente las reglas y regulaciones de la orden de renuncia. Los seis Gosvāmīs siguieron estrictamente las instrucciones de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Este es el principio para progresar en el servicio devocional. Tras recibir una orden del maestro espiritual, hay que esforzarse estrictamente por ejecutarla. Ese es el camino del éxito.”

Finalmente, comenzó a ir por la noche a recoger el prasāda que los vendedores fuera del templo arrojaban cerca del Siṁhadvāra cuando se echaba a perder tanto que ni siquiera las vacas de Tailaṅga lo comían. Lo lavaba para quitar la suciedad con la que se había mezclado hasta llegar al núcleo duro de los granos que no se habían cocido. Eso era lo que comía, agregando solo un poco de sal. Un día, Śrī Svarūpa Dāmodara Gosvāmī vio a Raghunātha Dāsa Gosvāmī haciendo esto y le pidió un poco de ese prasāda, comparándolo con el néctar. Incluso Mahāprabhu, cuando se enteró por Govinda, vino y tomó un puñado del prasāda de Raghunātha Dāsa Gosvāmī, aunque Svarūpa Dāmodara le impidió tomar un segundo.

“’¿Qué delicias estás comiendo? ¿Por qué no me das nada?’. Diciendo esto, tomó un bocado a la fuerza y ​​comenzó a comer. Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu estaba tomando otro bocado, Svarūpa Dāmodara lo tomó de la mano y le dijo: ‘No es apto para ti.’ Así que, a la fuerza, le quitó la comida.” (Caitanya-caritāmṛta Antya-līlā 6.322–323)

Śrīla Raghunātha Dāsa Gosvāmī ha resumido él mismo la misericordia de Mahāprabhu hacia él en sus versos llamados Caitanya-stavakalpa-vṛkṣa (“El Árbol del Deseo de las Glorias de Caitanya Mahāprabhu”), que se encuentran en la colección llamada Stavāvalī:

mahā-sampad-dāvād api
patitam uddhṛtya kṛpayā
svarūpeyaḥ svīye kujanam api
māṁ nyasya muditaḥ
uro-guñjā-hāraṁ priyam api ca
govardhana-śilāṁ
dadau me gaurāṅgo hṛdaya
udayan māṁ madayati

“Por Su misericordia, Śrī Gaurāṅga se complació en liberarme, aunque soy un alma caída, el más bajo de los hombres, del abrasador incendio forestal de la gran opulencia material, y me confió a Su asociado personal Svarūpa Dāmodara. Él me dio la querida guirnalda de guñjā que llevaba sobre Su pecho, así como Su Govardhana-śilā. Él despierta dentro de mi corazón y me enloquece de amor por Él.” (verso 11)

RAGHUNĀTHA DĀSA GOSVĀMI VA A VṚNDĀVANA

Raghunātha Dāsa Gosvāmi permaneció bajo el amparo y la instrucción de Svarūpa Dāmodara Gosvāmi en Purī, obteniendo así acceso al servicio y asociación confidencial de Mahāprabhu. En total, vivió allí durante dieciséis años, hasta que tanto el Señor como Svarūpa Dāmodara desaparecieron de la visión de este mundo.

Cuando esto ocurrió, Raghunātha Dāsa Gosvāmi sintió que la vida ya no era posible en la ausencia de ambos. Resolvió ir a Vṛndāvana y terminar su vida saltando desde la colina de Govardhana. Sin embargo, al llegar a Vraja, se encontró con Śrī Rūpa Gosvāmi y Śrī Sanātana Gosvāmi. Ellos lo persuadieron de abandonar esa determinación, lo aceptaron como su tercer hermano y lo mantuvieron con ellos. Rūpa y Sanātana Gosvāmīs se nutrieron profundamente al oír de Raghunātha Dāsa Gosvāmi los pasatiempos nectáreos del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu.

La separación de Raghunātha Dāsa Gosvāmi de Mahāprabhu y de Śrī Śrī Rādhā-Kṛṣṇa se volvió tan intensa que abandonó completamente la comida sólida, sosteniéndose solo con un poco de suero de leche. Cada día ofrecía mil daṇḍavats de reverencias, cantaba cien mil Santos Nombres, servía mentalmente a Rādhā-Kṛṣṇa día y noche, relataba incesantemente los pasatiempos del Señor Caitanya Mahāprabhu, y sin falta se bañaba tres veces al día en el Rādhā-kuṇḍa. Este fue el estándar ejemplar de bhajana que estableció, ocupándose en el servicio devocional por más de veintidós horas al día y durmiendo no más de una hora y media, si es que dormía.

Superficialmente, la renunciación de Raghunātha Dāsa Gosvāmi puede compararse con la del Buda, pero al examinarla de cerca se vuelve clara su naturaleza única. La renunciación externa significa desapego del disfrute de los sentidos, pero la renunciación verdadera significa apego profundo a la Persona Suprema. Debido a su intenso apego a los pies de loto de Śrī Śrī Rādhā-Kṛṣṇa, Raghunātha Dāsa Gosvāmi estaba natural y completamente desapegado de cualquier cosa no relacionada con Su servicio. Solo esto es la verdadera renunciación.

El autor del Śrī Caitanya-caritāmṛta, Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī, nacido a principios del siglo dieciséis, fue discípulo de Raghunātha dāsa Gosvāmī. Raghunātha dāsa escuchó y memorizó las actividades de Caitanya Mahāprabhu tal como se las contó Svarūpa Dāmodara Gosvāmī. Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī vivía también en Vṛndāvana en esa época, y Raghunātha dāsa Gosvāmī le otorgó una comprensión completa de la vida trascendental de Śrī Caitanya Mahāprabhu.

RĀDHĀ-KUṆḌA

Śrī Raghunātha Dāsa Gosvāmi vivió una larga vida. Śrīnivāsa Ācārya tuvó la oportunidad de recibir sus bendiciones antes de salir de Vṛndāvana para viajar hacia el este con los libros de los Gosvāmīs, y quedó asombrado por la poderosa austeridad de Raghunātha Dāsa Gosvāmi y su profunda absorción en el amor divino. Raghunātha Dāsa Gosvāmi compuso tres obras: Stavāvalī, Śrī Dāna-carita (también conocido como Dāna-keli-cintāmaṇi) y Muktā-carita.

Residía en Rādhā-kuṇḍa, donde ejecutó sus prácticas devocionales más intensas. Allí fue bendecido por Jāhnavā Devī, la manifestación de la potencia espiritual de Nityānanda Prabhu, cuando ella visitó Rādhā-kuṇḍa.

Antes, cuando Mahāprabhu mismo visitó la aldea de Ariṭ, Él ejecutó el pasatiempo de bañarse en un campo de arroz, indicando así la presencia de Rādhā-kuṇḍa y Śyāma-kuṇḍa. En ese momento los dos kuṇḍas aún no habían sido excavados y carecían de orillas adecuadas. Raghunātha Dāsa Gosvāmi consideró que sería una buena idea llevar a cabo este trabajo, pero de inmediato se reprochó por albergar tal deseo. Más tarde, un comerciante rico llegó a Vraja con la intención de donar una gran suma de dinero al templo de Badrī Nārāyaṇa. Esa Deidad se le apareció en un sueño y le indicó que en su lugar financiara la excavación y el desarrollo de Rādhā-kuṇḍa y Śyāma-kuṇḍa. El comerciante regresó a Vraja, se encontró con Raghunātha Dāsa Gosvāmi en Ariṭ y le relató el sueño. Así, Raghunātha Dāsa Gosvāmi supervisó la excavación de los kuṇḍas y la subsecuente construcción de sus escalones de piedra.

Cinco árboles se erguían una vez en las orillas de Śyāma-kuṇḍa, y se decía que representaban a los cinco Pāṇḍavas. Raghunātha Dāsa Gosvāmi planeó inicialmente cortarlos para que el kuṇḍa pudiera hacerse perfectamente rectangular. Sin embargo, antes de que esto ocurriera, Yudhiṣṭhira se le aparecio en un sueño y le dijo que los cinco Pāṇḍavas estaban presentes en la forma de estos árboles. Él detuvo a los trabajadores de inmediato para que no cortaran los árboles. Por esta razón, Śyāma-kuṇḍa nunca fue convertido en un rectángulo perfecto.

OTROS RELATOS ACERCA DE RAGHUNĀTHA DĀSA GOSVĀMI EN VRAJA

Se relata otro episodio acerca de Raghunātha Dāsa Gosvāmi. Cuando leyó el drama Lalitā-mādhava de Rūpa Gosvāmi, quedó inmerso en un océano de separación. Aunque estaba eternamente situado en la asociación de Śrīmatī Rādhārāṇī en el Rādhā-kuṇḍa, no podía tolerar ni siquiera un momento de separación y siempre estaba inquieto. Debido a que el Lalitā-mādhava se centra en la separación de Kṛṣṇa, este humor se intensificó hasta tal grado que su propia supervivencia se volvió difícil. Al ver esta condición, Rūpa Gosvāmi se le acercó y le dió el libro Dāna-keli-kaumudī, el cual está lleno de humor y bromas divertidas, y tomó su copia del Lalitā-mādhava.  Cuando Raghunātha más tarde leyó el Dāna-keli-kaumudī, sus sentimientos de separación se apaciguaron.

En los primeros días en Rādhā-kuṇḍa, Raghunātha Dāsa Gosvāmi no tenía una residencia fija. A veces se quedaba con Gopāla Bhaṭṭa Gosvāmi cuya cabaña se encontraba en las orillas del Mānasā-gaṅgā en Govardhana. En una ocasión, después de bañarse en el Mānasā-gaṅgā, se sentó bajo un árbol en medio de espesos matorrales descuidados y comenzó a adorar al Señor en un trance devocional. Mientras estaba meditando, un tigre vino a beber agua allí. Sanātana Gosvāmi también estaba presente allí en ese momento y observó como Raghunātha Dāsa Gosvāmi permaneciá sin moverme aunque estuviera expuesto a tan grande peligro. Le orderno a Raghunātha Dāsa Gosvāmi que construya una cabaña en donde viviría y se ocuparía en sus actividades devocionales.

Śrīla Raghunātha Dāsa Gosvāmī tenía un afecto especial por cierto Vrajavāsī cuyo nombre era Dāsa. El sustento diario de Raghunātha Dāsa Gosvāmī consistía únicamente de un cuenco de hojas de suero de mantequilla . Este Vrajavāsī se angustió al saber que Raghunātha Dāsa Gosvāmī comía tan poco, pensando que era imposible que pudiera mantenerse con vida con una cantidad tan pequeña. Un día, estando en el lugar conocido como Sakhī Sthalī, se alegró enormemente al ver un árbol de palāśa con hojas enormes. Hizo fabricar un cuenco más grande con esas hojas, en el cual puso suero de mantequilla para Raghunātha Dāsa Gosvāmī, y luego se lo trajo.

Raghunātha Dāsa Gosvāmī quedó muy sorprendido al ver un cuenco de hojas tan grande y le preguntó de dónde lo había obtenido. Cuando oyó el nombre de Sakhī Sthalī, inmediatamente arrojó el cuenco. Sakhī Sthalī es la morada de Candrāvalī, la principal rival de Rādhārāṇī por el amor de Kṛṣṇa. Las sakhīs de Candrāvalī, como Śaibyā, están constantemente buscando maneras de apartar a Kṛṣṇa del cenador de Rādhārāṇī y llevarlo al de su amiga. Así como Rādhārāṇī se aflige por estas acciones, también lo hacen Sus amigas. Raghunātha Dāsa Gosvāmī era miembro del séquito de Rādhārāṇī, y por lo tanto su función era pensar constantemente en cómo dar felicidad a Ella y a Sus amigas. Tan pronto como oyó mencionar el nombre de Sakhī Sthalī, fue transportado por la ira. Este humor es la etapa suprema del amor, que las personas envidiosas, cargadas de lujuria material, jamás pueden comprender. En el Bhakti-ratnākara está escrito:

“Después de calmarse, Raghunātha Dāsa Gosvāmī le dijo a Dāsa, ‘Ese es el lugar de Candrāvalī. Nunca deberías ir allí.’ Dāsa, el Vrajavāsī, se calmó y reconoció que estos eran los síntomas de la perfección espiritual en lo que aparentemente era un aspirante espiritual. Todos estos devotos son almas eternamente perfeccionadas. Los necios ignorantes no pueden comprender esto.” (Bhakti-ratnākara 5.572–574)

Existe otro relato extraordinario acerca de Raghunātha Dāsa Gosvāmī narrado en el Bhakti-ratnākara. Un día, él manifestaba pasatiempos de sufrir indigestión. Viṭṭhalanātha llegó con dos médicos de Ballabhapura para curar a Raghunātha Dāsa. Después de examinarlo, los médicos dijeron que la indigestión había sido causada por comer arroz y leche. Viṭṭhalanātha se sorprendió al oír este diagnóstico y dijo, “Esto es imposible. Este hombre nunca come nada excepto suero de mantequilla.” Entonces Raghunātha Dāsa Gosvāmī habló, diciendo que en efecto había comido leche y arroz en el curso de su meditación en los pasatiempos de Rādhā y Kṛṣṇa.

Śrī Raghunātha Dāsa Gosvāmī abandonó sus pasatiempos ante nuestra visión material a orillas del Rādhā-kuṇḍa, donde se encuentra su samādhi. Esto tuvo lugar en la tithi Śukla Ekādaśī del mes de Āśvina.

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  • Fecha: 12 febrero, 2027
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