Nuestra hermosa naturaleza pt.1

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Lo que realmente está mal en América es que estamos ocupando nuestro tiempo en crear necesidades artificiales: cosas que realmente no necesitamos para nuestro cuerpo o nuestra mente, y que decir de nuestra conciencia o nuestra alma. Así que una vida de yoga significa una vida de control de los sentidos y de la mente —vivir simple y controlar el como usamos esta herramienta, como usamos este cuerpo. La primera enseñanza del yoga es que este cuerpo es solamente un vehículo; no es mi yo. No soy negro o blanco. No soy hermoso o feo. No soy hombre o mujer. No soy joven o viejo. No soy Americano o Indio. No soy rico o pobre. Estas son designaciones corporales; estas son las cosas que nos mantienen aparte uno del otro, ¿no lo son? Estas son las cosas por las que se libran las guerras. Vean, estas son las cosas sobre las que se desarrolla el prejuicio. Estas son las cosas por las que, de hecho, todas las ansiedades se desarrollan, estos falsos egos corporales, estas designaciones corporales —Oh soy negro, soy blanco, soy Cristiano, soy Judío, soy joven, soy viejo, soy hermoso, soy feo, soy esto, soy aquello. Pero no soy estas cosas.

Solo, así como digo esta es mi mano, este es mi brazo, este es mi vientre, esta es mi cabeza, estos son mis pensamientos —¿pero en donde está ese “yo” que está diciendo mi mano, mi pierna, mi vientre, mis pensamientos? Ese “yo” estaba ahí cuando tenía un cuerpo de 10 años. Cuando tenía pensamientos de alguien de 10 años, pensaba que era Davy Crockett. ¿Lo ven? Pero eso ha cambiado, el cuerpo ha cambiado, y mi ego, mi sentido de identidad, también ha cambiado. Pero “yo”, el que está observando estos cambios de cuerpo, estos diferentes cambios de mente, ese “yo”, yo mismo, mi conciencia, esa ha estado allí y continuara conforme cambie, 80 años, 90 años, y de nuevo y de nuevo y de nuevo.

Esa conciencia es la verdadera cosa hermosa en todos aquí, ¿no es así? Tan solo vean alrededor suyo, es vida, ¿no es así? El pasto en el que están sentados, los arboles que hacen que la atmosfera aquí sea tan agradable, las personas que están sentadas junto a ti, tus amados, tus hijos, tu esposa, tu esposo, tu madre, tu padre —es la vida lo que lo hace hermoso, ¿no es así? Porque supongamos que le quitemos la vida a este árbol. Supongamos que le quitemos la vida a este cuerpo, que le quitemos la vida al cuerpo de tu hijo, o de tu esposa, o tu esposo —¿Aun así quisieras ese cuerpo? ¿Alguien aquí estará feliz de llevarse a su hermosa esposa, su hermoso esposo a casa si no hubiera vida en ese cuerpo? No, tu quisieras dejar el cuerpo justo aquí cerca de 6 pies bajo tierra, ¿no es así? Porque el cuerpo no es la cosa que nos atrae; no es la cosa que amamos en los demás. La cosa que amamos, la cosa que nos atrae a esta atmosfera, el uno al otro, es la conciencia, esa fuerza viviente. Y no es negra, créanme, no es blanca, no es joven, no es vieja, no es hombre o mujer, no es hermosa o fea. Está muy lejos de estas designaciones burdas.

Se llama sa-chit-ananda, es eterna, llena de conocimiento, y llena de bienaventuranza, pero justo ahora está limitada debido a nuestros apegos, porque meditamos demasiado en lo temporal. Por ejemplo, cuidamos este cuerpo, lavamos sus dientes, peinamos su cabello, cuando se estropea lo llevamos a la tienda corporal y lo parchamos y le ponemos pegamento, etc., y meditamos en él —lo miramos en el espejo y pensamos “Oh, esto es tan bonito, mi cabello, mi mentón, mis ojos.” Vean, y meditamos en el cuerpo de nuestra esposa, también, en el cuerpo de nuestro esposo, “Oh, ella es tan hermosa”, o “él es tan asombroso, habla con una voz tan profunda”, “ella habla tan dulcemente.” Y meditamos en estas designaciones corporales. Después hay niños, ¿cierto? “Oh, ¿no es tan tierno?” “¡goo, goo, goo, goo, goo, goo!”

Lo ven, la conciencia en realidad no necesita goo, goo, goo, goo, goo. Lo ven, y después tenemos al perro, “Oh, aquí Rover, lame mi cara.” De nuevo estamos meditando en mi perro, mi esposa, mi familia, mi país, y se continúa expandiendo.

Vishnujan Swami – Parque Laurel Hurst, Portland, Oregon—Junio 1, 1975

Kṛṣṇa Kiśora dāsa

Every town & village, every mosque and church at the service of my Spiritual Master His Divine Grace A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda

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